ENTRE VINOS Y PARRILLAS

CARLOS MARIBONA

Remelluri, o para ser más preciso La Granja de Nuestra Señora de Remelluri, es una de las propiedades más bonitas de La Rioja. Por emplazamiento y por instalaciones. Cuando en 1967 la compró el empresario iruñés Jaime Rodríguez, la casa del siglo XVI y las instalaciones estaban completamente abandonadas desde la Desamortización de la Iglesia del XIX. Ahora, cincuenta años después, todo se ha recuperado. En su entorno se encuentran algunos de los mejores viñedos de Rioja alavesa, repartidos en tres valles a pie del monte Toloño. Remelluri es ahora una marca prestigiosa. Jaime Rodríguez fue un visionario, pero el que ha encumbrado definitivamente esta bodega ha sido su hijo Telmo, uno de los más grandes elaboradores de vino de España. Formado en Francia, ha sido capaz, junto a su socio Pablo Eguzkiz, de levantar bajo la marca Compañía de Vinos todo un imperio vinícola en el que la calidad está muy por encima de la cantidad. Empezaron con pocos recursos en 1994 y ahora elaboran renombrados vinos desde Málaga hasta Cebreros, desde Ribera de Duero hasta Galicia. Y verdaderas joyas como ese Las Beatas que cría en una de las pequeñas bodegas tradicionales de Labastida y que acaba de recibir los ansiados cien puntos Parker. Un vino que recupera el gusto del Rioja olvidado. Pero a Telmo Rodríguez le gusta también comer bien. En un viaje a Australia conoció a Steven Snow, un cocinero especializado en productos marinos que trabaja junto al mar en Fins, elegido mejor restaurante de pescado de aquel país. Hicieron buenas migas y ni corto ni perezoso decidió invitarle a una estancia de dos meses en su casa de Remelluri. Aquí está ahora Snow, viviendo en La Rioja y colaborando en un proyecto que le llevará a cocinar junto a grandes especialistas españoles del pescado como el Elkano de Getaria, o el sevillano Tribeca. La presentación fue por todo lo alto con la participación del asturiano Abel Álvarez, que ejerce su maestría con las parrillas marinas en Güeyu Mar, en Ribadesella. Un mano a mano celebrado en la Granja de Remelluri. El australiano elaboró buenos platos de innegable influencia asiática, pero Álvarez le dio la réplica con unos virreyes hechos sobre las brasas de la parrilla que lleva en sus desplazamientos. Palabras mayores. Me llamarán chauvinista, pero nuestros cocineros tienen poco que aprender de los de fuera. Si además, como en este caso, la comida se acompaña con vinos como el Remelluri Blanco 2013 en mágnum; o los reservas tintos de la casa de 2005 y 1989 (un auténtico espectáculo), la satisfacción es completa. Vinos y parrilla, sintonía perfecta.