VIGILIAS TONTUNAS

PABLO GARCÍA-MANCHA - TENDENCIAS

Las vigilias veganas son una especie de despedida organizadas por grupos de personas que se citan en las puertas de los mataderos para despedir con súplicas, llantos y botellines de agua a animales de granja antes de ser sacrificados para su consumo. En la redes sociales se han multiplicado los vídeos en los que se ven a miembros de colectivos veganos pidiendo a los transportistas que les dejen despedirse de los animales. Estos activistas quieren que los animales encuentren «la paz en los últimos minutos de su vida», explican. Algunos de ellos se emocionan y rompen a llorar como si estuvieran en un funeral mientras los cerdos les olisquean o beben agua de sus botellines de plástico. Los expertos explican que este movimiento se ha importado desde Canadá, donde lleva años practicándose. Pero lo importante es grabar todas escenas y subirlas a la red para que el resto del mundo vea el numerito. Me dio pena la primera vez que contemplé el asunto. No por los animales, sino por los muchachos que rompían a llorar al lado de un cerdo o de una oveja. ¡Dios mío, qué está pasando! Hace unos días hubo una manifestación en Madrid y al cruzarse en su camino con la Casa del Jamón gritaron lemas tan sonoros como «¡Vuestro almuerzo es nuestro sufrimiento!» y cosas por el estilo. ¿Se imaginan qué hubiera sucedido si pasaran por la calle Laurel? El asunto es trágico porque crece y se multiplica en los países ricos donde el hambre es imposible, claro. Que vayan a Etiopía con semejantes memeces. La carne, tal y como desvela el informe 'EAT-Lancet' (hecho público apenas hace unas horas) es un alimento con importantes beneficios nutricionales, que aporta proteínas de alto valor biológico, vitaminas del grupo B y minerales como el fósforo, el zinc y el hierro. La inclusión de carnes y productos cárnicos en la alimentación resulta imprescindible para alcanzar los requerimientos diarios de ciertos nutrientes como el hierro, y por ello, puede incluirse en la dieta de 2-4 veces por semana priorizando los cortes magros y utilizando las técnicas culinarias más saludables, tal y como recomiendan numerosas sociedades científicas. El informe señala que es necesaria una apuesta firme por modelos de producción ganadera más sostenibles y que se enfoquen en un mayor aprovechamiento de los recursos para minimizar el impacto medioambiental. Éste es el futuro.

 

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