Álvaro Díez y Yoli Chicote, con las carnes y pescados que sirven en Casa Armendáriz. / F. DÍAZ

Una sidrería vasca, al lado de Logroño

Hostelería. Casa Armendáriz, en Viana, ofrece el menú típico de las sidrerías vascas, pero también una carta donde están presentes otras carnes y diferentes pescados elaborados, casi siempre, a la brasa

C. A. M.

Apenas a cinco minutos se traduce la distancia entre Casa Armendáriz en Viana y Logroño. O lo que es lo mismo, cinco minutos separan a los logroñeses del ambiente y el menú de las típicas sidrerías vascas. De sus kupelas, de sus chuletones cortados con el hacha y cocinados a la brasa, de su tortilla de bacalao y sus quesos con membrillo, entre otros,... esa es la propuesta gastronómica de un establecimiento inaugurado en Viana en 1992, pero que en 2019 cambió de dirección para que Álvaro Díez y José Antonio Pipaón asumieran el mando del restaurante.

Casa Armendáriz ofrece el menú habitual de cualquier sidrería del País Vasco: chistorra, tortilla de bacalao, bacalao frito, el chuletón (de cárnicas Goya, el mismo proveedor desde hace 30 años) y el postre con quesos de Bertizanara y membrillo casero... pero además, hay una extensa carta por si la opción, por ejemplo, son unos pescados (besugo, lubina, chicharro, cogote de merluza. hijada de bonito...) también asados a la parrilla o se opta por algunos otros de los platos de la cocina navarro-riojana que también ofrece el local, eso sí, con los matices burgaleses que le aporta Yoli Chicote, la jefa de cocina del restaurante, nacida en tierras de El Cid.

  • Dirección C. Navarro Villoslada, 15. Viana (Navarra).

  • Teléfono 948 64 50 78.

  • Web www.sidreriacasaarmendariz.es

No obstante, Álvaro Díez –gerente y parrillero de Casa Armendáriz– reconoce que el menú de sidrería es la estrella de la oferta gastronómica del local navarro. Se basa en unas piezas de carne que se sirven a la mesa entre 47 y 54 días después de haberse sacrificado el animal (y tras un proceso de curación, maduración y atemperado) para que la pieza adquiera esos matices a vaca vieja tan apreciados.

Obviamente, la oferta culinaria se complementa con la sidra Zapiain que llenan las kupelas originales de la sidrería.

La vinoteca, para los que se decantan por el zumo de uva fermentado, contempla unas 70 referencias entre la que destaca la de Piérola, donde Casa Armendáriz dispone de un nido propio.

En el restaurante, los comensales se reparten por los cuatro salones de la sidrería. Entre los que se encuentran unos calados originales del siglo XV y XVI con la piedra primigenia a la vista, únicamente tratada para que aguante el paso del tiempo sin sufrir desgaste. Y para el verano, además, dispone de una terraza que ofrece la opción de comer al aire libre.