Uno de los comedores interiores de Casa Ríos. / Justo Rodriguez

El sello de Casa Ríos está en la cocina

Carlos capitanea los fogones de este domicilio gastronómico que abre las puertas a San Agustín con una oferta de alta cocina de calidad

REDACCIÓN

San Agustín integra el celebérrimo circuito hostelero que honramos en Logroño como Laurel, y del que también forman parte la Travesía hacia la ilustre calle de pinchos, Albornoz y Capitán Gallarza. Son todas prolongaciones de las rondas festivas y del disfrute asegurado para propios y extraños; pero San Agustín ha evolucionado con personalidad propia. Caminando por este antiguo paseo, el paso se detiene automáticamente en cada domicilio gastronómico en busca de bocados extraordinarios. En este entramado ideal, viven los Ríos, familia asentada en la tradición de calidad que imparte Carlos, maestro de los sabores auténticos.

Muchos reconocerán a Casa Ríos por su exclusiva terraza exterior, un espacio singular en pleno Casco Antiguo para degustar platos que nacen de la memoria materna y han crecido naturalmente en la creatividad culinaria del propio Carlos –35 años tras los fogones–. Su mujer, Mónica, y sus hijos, Diego y Carlos, arropan el hogar gastronómico.

Además de la citada terraza, excepcional plan para noches estivales, el restaurante dispone de dos comedores interiores, bastante íntimos, que se asoman a la calle en dos generosos balcones. En estos tiempos pandémicos, la corriente y la modestia espacial seducen tanto como la propia carta.

La terraza exterior. / Justo Rodriguez

La esencia, cómo no, se cuece en la cocina. En la carta, tan fecunda en viandas que llama al regreso reiterativo, conviven un sinfín de carnes y pescados, autentificados con el sello norteño del chef, y también arroces, ensaladas, entrantes y postres caseros que endulzan el último trago hasta cotas soñadas.

Casa Ríos ofrece menús tan interesantes y atractivos para la cartera como para el paladar, maridaje vivificante para cualquier comensal. Entre semana, el menú del día asciende a 18 euros, que son 25 euros durante los fines de semana. Y si nos aventuramos en propuestas más especiales, nos movemos en un rango de entre 29 y 40 euros.

Empezar

Steak tartar de solomillo de vaca

Justo Rodriguez

Este plato de origen tártaro es una leyenda del lugar. Solomillo de vaca crudo, finamente cortado y sazonado con ingredientes muy enérgicos, como la cebolla, las alcaparras, la mostaza o el picante. Corona la presentación una yema de huevo que aclara la mezcla.

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Pata de pulpo al horno con patatas y brotes

Justo Rodriguez

Los tentáculos del noroeste inspiran uno de los platos más populares de la casa. La pata de pulpo al horno es un bocado potente, de los que gusta compartir en cualquier mesa. En matrimonio con la patata, que evoca el sabor de siempre, los brotes y los rábanos.

Pescado

Rodaballo asado con refrito al estilo de Orio

Justo Rodriguez

Plato tradicional del pueblo pesquero guipuzcoano. El pescado, en este caso el rodaballo, se cocina con un aliño marca de la casa. El refrito de ajo y guindilla está salpicado con un poco de vinagre que redondea una explosión de sabor en el paladar. Puro Norte.

Carne

Cochinillo asado a baja temperatura

Justo Rodriguez

Este clásico de la cocina castellana nos recuerda que el asado es predilección por estas tierras de cruce. El cochinillo es muy sabroso. Requiere tiempo en el horno, pero conseguiremos una textura espectacular en boca. Una apuesta segura para los fans del cuchillo y tenedor.