Un cocinero añade salsa de soja a un plato de su restaurante, en India. Un huevo frito corona un plato elaborado con salsa de soja. / AFP AFP

La salsa de soja toma la India

Gastronomía. Algunos elaboradores del condimento aseguran querer convertir ese aliño en el 'ketchup' del país asiático aunque reconocen que la ciudadanía necesitará tiempo para acostumbrarse a él

AMMU KANNAMPILLY (AFP)

Cualquier plato sabe mejor con un poco de salsa de soja, incluso el postre: este es el ambicioso mensaje del gigante alimenatario japonés Kikkoman para persuadir a los indios de usar esta salsa en todo tipo de manjares, desde curris hasta dulces.

Convencer a 1.300 millones de personas para que añadan una cucharadita de sabor oriental al pollo con mantequilla o a las samosas no es pan comido, pero es probablemente más fácil que la entrada de la marca nipona a Estados Unidos en 1960.

«Cuando entramos a Estados Unidos, la gente pensaba que vendíamos jugo de insectos por su color oscuro», explicó Harry Hakuei Kosato, representante en India de la marca nipona. Ahora, sus potecitos de salsa de soja se encuentran en muchísimas casas norteamericanas, generando la mitad de los 4.400 millones de ingresos de la marca.

Kikkoman quiere replicar el éxito en India. Pero si en Europa y Estados Unidos basó su introducción en la creciente fiebre por la comida japonesa, en este país que tiene una significativa población vegetariana busca otra estrategia. «No se trata de que todo el mundo coma sushi. Queremos que nuestra salsa de soja se convierta en el ketchup de India», dijo Kosato.

El objetivo es que presentar el producto como un condimento adaptable a cualquier plato triunfe en un país donde la innovación culinaria forma parte de su cultura de comida callejera.

De hecho, algunos cocineros indios ya empezaban a usar la salsa de soja en sus recetas antes del aterrizaje de Kikkoman al país a comienzos de año.

El restaurador Prashant Issar la aplicó hace seis años en un biryani, un plato de arroz, carne y yogur tradicional de la comunidad musulmana del subcontinente indio.

Desde entonces, lo añade a una amplia variedad de platos locales, desde samosas hasta el cordero keema, un guisado típico.

«Cuando lo probé con keema fue como 'íDios mío!'. Una explosión de sabores», dijo este chef de Bombay. «Tiene este sabor umami indefinible, este gusto ácido, agrio y cortante que no puedes encontrar en otro lugar», afirmó Issar, para quien la salsa de soja es «el secreto del chef».

Kikkoman quiere que llegue a las casas de los indios ordinarios como Kapoor, que desconfiaba del gusto «sintético» de las salsas de soja disponibles hasta entonces en India.

Ahora lo usa incluso para postres típicos de la India, aunque reconoce que a muchos de sus compatriotas les llevará tiempo integrarlo en su día a día.

«Necesitan tomarle el gusto», aseguró.