El roscón pagano de las Saturnales

El roscón de reyes tiene su origen en el siglo II a.C. cuando se celebraban 'Las Saturnales', un festejo de la tradición pagana en honor a Saturno. :: JONATHAN HERREROS
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El roscón de reyes tiene su origen en el siglo II a.C. cuando se celebraban 'Las Saturnales', un festejo de la tradición pagana en honor a Saturno. :: JONATHAN HERREROS

El popular dulce navideño hunde sus orígenes en una tradición pagana

REDACCIÓN

La costumbre de disfrutar de un roscón este día tan señalado de la Navidad hunde sus orígenes más remotos en una antigua tradición pagana; de hecho, sus cimientos poco o nada tienen que ver con el nacimiento del niño Jesús y la llegada de los Reyes Magos. Su verdadero origen se remonta al siglo II a.C. Al finalizar los trabajos en el campo (aproximadamente a mediados de diciembre), durante una semana se realizaban las llamadas Saturnales, unas celebraciones paganas que homenajeaban a Saturno, dios de la agricultura y de las cosechas. Durante la celebración se festejaba la finalización del periodo más oscuro del año y el comienzo de la luz. Durante esta semana de fiesta, los esclavos estaban excusados de trabajar y entre los platos que se preparaban se realizaba un torta con miel, dátiles, frutas deshidratadas y frutos secos. Con el tiempo este postre pasó a ser el más preciado durante el festejo. En el siglo III d.C se introdujo en dicha torta el haba, considerada como augurio de prosperidad y fertilidad, por lo que quien se encontraba en su porción con la legumbre le auguraba prosperidad para el año próximo. Las Saturnales desaparecieron con la llegada del cristianismo, pero permanecieron costumbres como la torta que contenía el haba, con el tiempo adquirió la forma de roscón. Esta costumbre permaneció especialmente en Francia, donde se convirtió en una tradición de la aristocracia y realeza. Se formaban reuniones familiares para comer el roscón y ver quién era el afortunado al que le salía la legumbre. La celebración se empezó a conocer como 'el rey del haba'. En el siglo XVIII un cocinero de la corte gala introdujo una moneda de oro en el roscón para contentar al rey Luis XV. Fue a partir de este momento cuando la moneda empezó a tener más valor que el haba, por lo que nadie quería que le tocara la legumbre. Aunque el roscón ya era conocido en España, la tradición de introducir la moneda como premio llegó con el rey Felipe V. Con los años la moneda se cambió por las actuales figuras de cerámica y el haba se convirtió en símbolo negativo. De ahí el dicho de 'tonto del haba'...

Julio Caro Baroja recoge, en su obra 'El Carnaval', dos testimonios del siglo XII sobre el Roscón de Reyes o el Rey de la Faba. El primero corresponde al Reino de Navarra, donde en 1361 se designaba Rey del Faba al niño que encontraba el haba en el roscón; el segundo testimonio corresponde a Ben Quzman, poeta andalusí, quien en su Cancionero describe una tradición similar con una torta (hallón o hallullo, vocablo que permanece en Granada) en el año nuevo, que contenía una moneda.