Un año mágico para la cocina riojana

Un año mágico para la cocina riojana

2018 ha sido un año excepcional para una región pequeña y hermosa que ha logrado situarse en el punto de mira de la cocina española por la sucesión de éxitos de una joven camada de profesionales capitaneados por Francis Paniego e Ignacio Echapresto

Pablo García Mancha
PABLO GARCÍA MANCHALogroño

El año gastronómico en La Rioja ha tenido perfiles inolvidables por muchos motivos. 2018 ha sido un año excepcional para una región pequeña y hermosa que ha logrado situarse en el punto de mira de la cocina española por la sucesión de éxitos de una joven camada de profesionales capitaneados por Francis Paniego e Ignacio Echapresto (herederos directos de los pioneros Marisa Sánchez y Lorenzo Cañas) que en pocos años han contribuido a transformar radicalmente el panorama gastronómico de La Rioja, una tierra con nombre de vino que reivindica su pasión por la mejor gastronomía y la unión con el líquido elemento en un viaje que tiene que ir de la mano.

Nueva estrella

El año se ha saldado con una nueva estrella Michelin para Logroño de la mano de Carolina Sánchez e Iñaki Murúa del restaurante Íkaro. En dos años, Logroño ha pasado del cero a dos locales con estrella: Íkaro y Kiro, de Félix Jiménez, una rareza histórica que marca el pulso de una cocina que se mueve con personalidad e ingenio.

Francis Paniego conserva sus tres estrellas: las dos del Portal del Echaurren (el primer local riojano que logró entrar en la Guía Michelin en 2004 y que sumó su segundo 'brillo' en 2014) y la del restaurante gastronómico de la bodega Marqués de Riscal (Elciego) que la consiguió en 2012. Lo mismo sucede con Ignacio Echapresto, que logró entrar en la élite en 2010 y que se ha convertido en una de las referencias de la cocina contemporánea marcando un estilo propio. Además, el chef de Ezcaray, que llevó su cocina en verano al Hotel María Cristina de San Sebastián con una apuesta por la cocina riojana contemporánea en uno de los iconos de la capital donostiarra, recibió el Premio Nacional de Hostelería, lo que hace que su nómina de títulos y reconocimientos sea la más amplia de la historia de nuestra cocina.

Matoses escribió en la revista 'Traveller' un largo reportaje sobre lo que está sucediendo en nuestra región: «Cada visita culinaria a La Rioja se convierte en una concatenación de hallazgos, un redescubrimiento permanente de una tierra en la que cohabitan líneas de trabajo novedosas y heterogéneas (...). La sensibilidad y conocimiento del riojano es clave para esta evolución. Aunque manda la raigambre, cada día existen más personas con ganas de probar nuevas artes, nuevas visiones en un territorio cuya extensión es casi diez veces menor a la de su vecina Aragón».

Otra de las grandes noticias del año la protagonizó en Reale Seguros Madrid Fusión el cocinero logroñés David Chamorro., que anunció su incorporación como segundo de a bordo en la tripulación del restaurante del Puerto de Santa María Aponiente, capitaneado por Ángel León -el 'Chef del Mar'-, que acababa de conseguir su tercera estrella Michelin hace algo más de un mes. Es uno de los restaurantes más importantes del mundo, merced a sus descubrimientos y aportaciones en una gastronomía basada exclusivamente en los productos de los océanos.

David Chamorro posee una trayectoria impresionante a pesar de no haber cumplido los treinta años. Estudió en la Escuela de Hostelería de Santo Domingo de la Calzada y sus primeros pasos en la profesión los dio de la mano de Francis Paniego. Trabajó en restaurantes como Vianda (Burgos), Hotel Aire de Bardenas, distintos desarrollos de investigación en la Fundación Alicia, Sergi Arola y el restaurante Mugaritz, de Andoni Luis Aduriz, al que considera uno de sus grandes ejemplos profesionales.

Pedro Barrio, activista

Escribía Matoses en el precitado artículo que Pedro Barrio, presidente de la Academia Riojana de Gastronomía «contagia su entusiasmo desde la primera conversación. Activista del territorio de proximidad, sueña con unir a los diferentes actores de la industria, desde los artesanos productores hasta los industriales, creando un entorno de estímulo para el conjunto en toda la región, apuntando a la excelencia». Uno de sus grandes hallazgos son las jornadas que organiza la academia a final de cada año. En esta ocasión han pasado tres de las cabezas más importantes de la cocina española: Rafael García Santos, el crítico más mordaz de la historia; Rafael Ansón, presidente de la Academia Española y Benjamín Lana, vicepresidente de Madrid Fusión y presidente de la División Gastronómica de Vocento. Lana reflexionó sobre lo que supone la cocina como industria cultural y explicó que la cocina de vanguardia tiene una relación con la comida popular como «la que mantienen la fórmula uno y los utilitarios. La alta cocina ha ejercido un papel muy importante en la generación de esta cultura de masas que ha propiciado una industria, ya que ha permitido llevar al entorno de la gastronomía la figura de la creatividad, esto ha supuesto el nacimiento de lo nuevo y la elevación de categoría; ha pasado de ser artesanía a tener aspiraciones de convertirse en un fenómeno mucho más creativo».

La Rioja, en ruta

La Rioja Gastronómica visitó Málaga, Zaragoza, La Coruña y Valencia completando los mercados objetivo que se iniciaron el año pasado con actividades promocionales en Madrid, Santander, San Sebastián, Bilbao y Barcelona, con cocineros de prestigio en destino (Javier Estévez, Sacha Hormaechea, Jesús Sánchez, Sergio Bastard, Aitor Arregi, Ramón Roteta, Jesús Santamaría, Josemi Olazabalaga, Ion Gómez, José Santiago y Sergio y Javier Torres) acompañados de representantes de la culinaria riojana como Francis Paniego, Ignacio Echapresto, Ventura, Ramón Piñeiro y Pedro Masip.

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