'Pensando en ti' se ofrece en una cuidada presentación en estuche de madera. Previamente ha envejecido en las naves de barricas de Bodegas Vallobera, en Laguardia. / L.R.

El resultado de muchos desvelos

Bodegas Vallobera. Una pequeña viña de garnacha blanca ofrece 'Pensando en ti', un vino con un carácter muy personal

César Álvarez
CÉSAR ÁLVAREZ

Los vinos de Bodegas Vallobera, ubicadas en la localidad alavesa de Laguardia, llevan el inconfundible sello personal de Javier San Pedro. Sus emociones y sensaciones son las que le empujan a crear sus vinos.

En ese marco cabe situar la génesis de 'Pensando en ti', un vino que nace a partir de una pequeña producción de garnacha blanca. San Pedro explica cómo nació la última –por el momento– de sus 'criaturas': «Un amigo, que además era proveedor de la bodega, tenía una finca con vides de mi misma edad, 54 años, de garnacha blanca. Apenas daban 3.000 kilos y todos los años, cuando la recogíamos pensaba en que con esa uva se podía hacer algo especial. Pero al final, siempre la acababa mezclando con la viura para enriquecer los otros blancos que hacíamos», explica Javier San Pedro, el 'ideólogo' y 'factotum' de Bodegas Vallobera.

Fue Sara –sin saberlo– la que le animó a dar el paso y crear un nuevo vino. «Siempre me decía, ¿no me vas a hacer un vino? y mi respuesta era que no tenía tiempo, pero pensando en lo que podía hacer con esa garnacha que todos los años recogíamos, pensé en que se podía hacer un vino especial. Y me puse a ello».

La producción se reduce a 1.118 botellas de un vino «exageradamente frutal y fresco»

El resultado ha sido un vino tan único como 'Pensando en ti' que aprovecha la garnacha blanca de la finca del amigo que ofrece un carácter más atlántico que la que se puede recoger en Navarra o Aragón, «pero que no tiene la acidez del albariño o el godello», explica San Pedro. «Se recogen 3.000 kilos aproximadamente pero solo obtenemos unos mil litros, concretamente, en la última campaña se han conseguido 1.118 botellas de un vino que se elabora únicamente con el corazón de la garnacha. Tanto el primer mosto como el final se retiran para quedarnos, únicamente, con el corazón», señala.

Si la bodega así lo quisiera, podría 'rentabilizar' más esos 3.000 kilos de uva, pero San Pedro avisa: «El mayor enemigo del vino blanco es la prensa. Probablemente podríamos obtener 2.000 litros de esos 3.000 kilos, pero de lo que estoy seguro es de que no tendría la calidad del que yo embotello como 'Pensando en ti'», explica con el orgullo de un padre que habla de su hijo.

Con ese mosto, que luego fermenta en barrica de roble francés de 500 litros, bodegas Vallobera obtiene un vino un poco más ácido de lo normal y «exageradamente afrutado y fresco», según afirma Javier San Pedro, «con mucha potencia en boca y una nariz realmente espectacular».

'Pensando en ti' es no solo la manifestación del conocimiento que de la uva y la viña ha ido acumulando Javier San Pedro a lo largo de su dilatada experiencia, sino también el resultado de una evolución de la bodega que, en parte, es también la de su propietario. «Cuando era más joven, cuando estaba metido en más cosas, mis vinos eran más duros y potentes, pero en los últimos cinco años, quizá porque me estoy haciendo mayor y porque vivo una época de mayor tranquilidad, me decanto más por vinos más amables en boca, carnosos, más sensuales y también más asentados», pero siempre con una premisa fundamental en todas sus 'obras', Javier San Pedro siempre quiere meter en la botella «no sólo mis conocimientos e inquietudes, sino también el aporte del viñedo», y para conseguirlo, un creador como él no podía ser a la vez el enólogo, el bodeguero, el agricultor y el comercial. Para crear necesita la calma que ahora tiene.