PRESCRIPTORES

Pablo García Mancha
PABLO GARCÍA MANCHALogroño

Es el momento de reconocer a los cocineros riojanos lo que están haciendo, cómo se han convertido (a fuerza de su pasión) en los verdaderos prescriptores y heraldos de nuestra Rioja en el mundo. Cada uno en el nivel de sus posibilidades y cada cual con su historia profesional y sus vivencias a hombros de sus esperanzas. Como casi todo lo que ha sucedido en La Rioja gastronómica, miras hacia el fondo y emerge la gigantesca figura del maestro Lorenzo Cañas, que se 'inventó' aquellas Jornadas de la Amistad en La Merced y con las que comenzó a situar a La Rioja en el mapa de la cocina española. Eran tiempos menos mediáticos, quizás más profundos, y Lorenzo ya estaba allí en su defensa y admiración de la cocina riojana y de nuestros vinos (que tanto le deben, por cierto).

Llegó aquel artificio de la capitalidad gastronómica española de Logroño y ante un programa casi vacío, se le ocurrió a Francis Paniego inventarse 'Somos Capital', un encuentro que se agiganta con el tiempo y que trajo a Tondeluna a un verdadero ejército de estrellas Michelin con todos los mejores cocineros del mundo desfilando por La Rioja cada dos jueves. Fue apoteósico y memorable, inolvidable, mágico. Desde la primera ponencia de Paco Morales al gran final con Ferran Adrià de paseo desde la Calle San Juan a la Laurel con su parada técnica en la Plaza de Abastos. Poco tiempo después, Fernando Sáenz y Angelines González se sacaron de la manga otro hallazgo increíble: 'Conversaciones Heladas', que son ya un clásico de los eventos gastronómicos del calendario global y que nos hicieron desviar la mirada hacia los productores, el origen de todo. Mucho más al fondo del frigorífico, mirar a la tierra, al alma de las cosas. Los hermanos Echapresto anunciaron hace unos días la celebración en septiembre sus 'Cocinas de Pueblo' (otra joya de nuestra cocina regional que nos va a deleitar) y ahora Francis y sus hermanos nos citan con un evento asombroso para el verano con la figura de Marisa como nexo de unión de todas las Riojas. Todo lo que sucede es reflejo de una de las cocinas más ricas de aventura de España, con un cogollo de personas que la hacen posible y que la reviste de esa intensidad y de ese amor necesario para ser capaces de construir un edificio desde sus cimientos. Aquí no hay gárgolas innecesarias. Todo tiene que ver con un fiel compromiso con la tierra que los alumbró y a la que ahora quieren alumbrar.