POBRE DE SOLEMNIDAD

POBRE DE SOLEMNIDAD

El alma de las cosas sencillas Luis Egidio Meléndez es uno de esos pintores escondidos de la historia del arte en España, pero le sobraba el talento para ser el que mejor retrató la comida del Siglo XVIII, un verdadero portento del bodegón y los detalles

Escribía Eduardo García que Luis Egidio Meléndez nunca fue rico. De hecho, murió y fue enterrado como pobre de solemnidad. Las paradojas de la vida lo sitúan como uno de los grandes pintores del bodegón en España, los productos del barroco retratados en su máxima expresión reflejados por un pintor que prácticamente se murió de hambre. En una exposición en Asturias sobre su obra, Juan J. Luna explicó una anécdota que explica su minuciosidad en el detalle: «Supimos que una determinada plaga, conocida como 'piojo de San José' había llegado a España al menos cincuenta años antes de lo que estaba documentado. El pincel de Meléndez había dejado constancia de las tenues huellas de esa plaga en la fruta que pintaba». A pesar de su talento, Meléndez vivió en la pobreza durante la mayor parte de su vida, en una carta de 1772, dirigida al rey, declaró que sólo poseía sus pinceles y que no podía continuar con la serie de los 'cuatro elementos' «por no tener medios para continuarla ni siquiera los precisos para alimentarse... Ignorado, cuando murió en 1780, su situación económica era de indigencia».

Se especializó en naturalezas muertas, pero dominaba las técnicas del retrato, como prueba un soberbio autorretrato que se cuelga en el parisino Museo del Louvre, un óleo que los expertos no dudan en calificar de antológico. Trabajó para la casa real, pero también para particulares. Y siempre con un estilo sobrio y al detalle. Aunque español, este desconocido pintor nació en Nápoles en 1716 y murió en Madrid en 1780.