Las plantas olvidadas

La bióloga Aina S. Erice, autora del libro de las plantas comestibles y su anterior trabajo sobre el reino vegetal. /l.R.
La bióloga Aina S. Erice, autora del libro de las plantas comestibles y su anterior trabajo sobre el reino vegetal. / l.R.

La bióloga Aina S. Erice compila en un libro especies vegetales de uso tradicional en la cocina para promover su recuperación

REDACCIÓN

Mientras que chefs destacados como Joan Roca, Andoni Luis Aduriz o René Redzepi, entre otros, incluyen en sus proyectos de I+D y en las cartas de sus restaurantes plantas locales de uso tradicional en alimentación y medicina, el pueblo llano, antaño ligado a entornos rurales que facilitaban el conocimiento y consumo de estas plantas, las va olvidando. El último trabajo de la bióloga Aina S. Erice, 'El herbario de las plantas olvidadas', que publicará la editorial Ariel este otoño, nos refresca la memoria sobre ellas.

Aina S. Erice es una de las más activas divulgadoras botánicas del país, y el éxito de libros como 'La invención del reino vegetal' o 'Cuéntame, sésamo', este último dedicado a los más pequeños, certifica su pasión por el mundo de las plantas, pero también su talento narrativo.

El libro recoge la descripción y los usos de un centenar de plantas entre las que hay unas más olvidadas que otras. «A veces una planta cae en el olvido en un sitio y sin embargo se sigue usando en otra zona», explica. Entre ellas, el lentisco, la acedera, la achicoria, el altramuz, el llantén, el lino, el tilo, la acerola, el majuelo, el membrillo, la malva, la borraja... Plantas que fueron muy importantes durante siglos y sobre la que pretende «despertar la curiosidad y promover el conocimiento». «Algunas de estas plantas han sido y son cultivadas, y en otras ocasiones aparecen de forma oportunista asociadas por ejemplo a los campos de trigo. Antes la biodiversidad hacía las plantaciones más resilientes a determinadas plagas. Hoy, con un tipo de agricultura más intensiva y agresiva, estas plantas han desaparecido. Mi interés como bióloga es preservar la biodiversidad, pero también promover su consumo, porque cuanto más variada es la alimentación, mejor es la salud», afirma.

«A veces una planta cae en el olvido en un lugar y se sigue usando en otra zona» «El lentisco, la acedera, la achicoria, el altramuz, el llantén, el lino o el majuelo»

Aina S. Erice sostiene que «quizás en una primera impresión no seamos capaces de sentir el cambio, pero nuestro mundo se convierte en un lugar más pobre y, sobre todo, más frágil sin esa vegetación: la osteoporosis de la civilización es el olvido. Y contra la enfermedad del olvido, el antídoto es la memoria: recuperar y valorizar aquellas plantas que nuestras bisabuelas conocían y reconocían, esas pequeñas grandes joyas que nos han acompañado durante tantos milenios y que aún pueden alegrarnos, incluso facilitarnos el largo camino que tenemos por delante».

Aina S. Erice (Mallorca, 1985) es científica de formación (licenciatura y maestría en Biología), escritora y comunicadora por vocación. Es autora del ensayo de divulgación 'La invención del Reino Vegetal' (Ariel, 2015) y del álbum ilustrado infantil 'Cuéntame, Sésamo' (A Fin de Cuentos, 2018). Mantiene los blogs Imaginando Vegetales y Nature Meets Culture Stories.

En su libro 'La invención del reino vegetal', relata que «los hombres le damos un uso práctico a los vegetales desde hace miles de años. Nos sirven de alimento y de medicina, los usamos en la construcción y en los tejidos... Pero estamos ligados a ellos a niveles más profundos. La primera gran revolución que vivimos -la cultural- se produjo cuando plantamos el primer grano de maíz; y hemos sabido crear belleza a través de los jardines. Al mismo tiempo, hemos sido testimonios de luchas de poder originadas por flores... Sin olvidar la dimensión religiosa que ciertas culturas han encontrado en árboles, plantas y flores».