Paulina Fernández, con unas de sus elaboraciones. / EFE

Las oportunidades gastronómicas que abrió la pandemia

AGENCIAS

La pandemia ha convertido a muchos mexicanos aficionados a la cocina en reposteros emprendedores que aprovechan cualquier buena oportunidad, como es la fiesta de los Reyes Magos, para preparar el tradicional roscón de reyes de manera artesanal y venderlo aprovechando sus contactos y las redes sociales.

Durante la pandemia hubo quienes aprovecharon el tiempo libre –o una fatídica pérdida de empleo– para ponerse creativos e inspirarse en otras personas que estaban en su casa cocinando, o en grandes chefs como el español Jordi Roca, para abrir su propio negocio.

Es el caso de Paulina Fernández, quien durante los meses de confinamiento comenzó preparando unos inspiradores roles de canela para su familia que resultaron deliciosos. Su madre, que se dedica a la gastronomía, le propuso que los vendiera y ella decidió crear su diminuta empresa: Paunadería.

Ahora, en festividades navideñas, su roscón triunfa.

«Es un buen negocio la rosca de reyes porque es cultura en gran parte del mundo. Es algo simbólico para todos y en estas fechas no puede faltar una rosca en ninguna casa», explicaba el pasado jueves la joven, que sigue la receta clásica pero con algunos pequeños cambios.

En lugar de naranja, utiliza esencia de azahar, y todos sus ingredientes –tanto para el roscón como para otros postres– son de alta calidad. «Yo hago repostería gourmet», detalla la joven de 22 años, que realiza su trabajo en casa de sus padres en el norte de Ciudad de México.

Paulina estudiaba Psicología, pero durante la transición a las clases en línea decidió aparcar la carrera y dedicarse en cuerpo y alma a su emprendimiento. «Ahora estoy decidida a tener una licenciatura en gastronomía para dedicarme de lleno a todo esto», asegura la joven.