Degusta

En el fondo de las bodegas

Fermín Ezquerro y Javier Honorato, en la bodega del barrio Mediavilla, de Pradejón. :: justo rodríguez
Fermín Ezquerro y Javier Honorato, en la bodega del barrio Mediavilla, de Pradejón. :: justo rodríguez
  • Pradejón, el gran pionero Esta localidad de La Rioja Baja fue la pionera en organizar la primera comercializadora de Champiñón y en levantar la primera planta de compostaje

La primera cooperativa riojana que que se puso en marcha fue Champra, en Pradejón. Sin embargo, antes de embarcarse en construir su planta de compostaje, se fundó Champra como almacén de comercialización. Doce champiñoneros, encabezados por Julio Lavega, fundaron un almacén para llevar todos sus champiñones y comercializarlos de manera conjunta. Cada socio puso 25 pesetas de capital para dar los primeros pasos y en la primera junta, celebrada el 15 de marzo de 1976, decidieron comprar una finca para que hiciera las veces de almacén. A finales de aquel mismo año tomaron la decisión de construir su propia planta tras comprobar en diferentes viajes por España los beneficios que reportaba construir una planta de pasteurización. En marzo de 1977 se decidió pedir los créditos necesarios al Banco de Crédito Agrícola (BCA) para su construcción. Dicha entidad ofreció el 80 por ciento del importe total del presupuesto, que era de 16.200.000 pesetas.

Primero construyeron las instalaciones físicas de la forma más parecida a lo que habían visto en Cuenca y en la planta de Víter, de Jesús Vicioso, y después compraron toda la maquinaria que este cambio tan radical hacía necesario: compostadoras autónomas de volteo de las pilas de estiércol y ensacadoras para envasar el compost en sacos de capacidad de 20 a 22 kilos. En septiembre de 1977 salieron los primeros sacos, que por sorteo fueron a parar al socio Ángel Heras Izquierdo.

Otra vez fue Pradejón la primera localidad que se organizó para crear el primer almacén. En marzo de 1976 tomaron la decisión de comprar un local para enviar sus champiñones y comenzar a comercializarlos de manera ordenada; de hecho hasta habilitaron unas cámaras frigoríficas para su conservación. Pradejón, a mediados de los años setenta, estaba en una situación económica muy delicada debido a la pérdida de rentabilidad de sus principales productos agrícolas: el vino y el espárrago. Por ejemplo, el sector del vino sufrió una enorme crisis de comercialización, con cientos de litros sin vender en las bodegas, obligando a los vecinos a descepar y buscar cultivos alternativos en una situación de desesperación. El espárrago todavía era rentable, pero suponía un esfuerzo ingente de las familias para conseguir sacar beneficios de su cultivo. En esta situación, el champiñón se convirtió en la alternativa más razonable -quizás la única- para asegurar la supervivencia. Se multiplicaron los cultivos, la necesidad de compost cada vez era más imperiosa y estaba claro que no quedaba otro remedio que organizar de la mejor manera la venta de los productos.

Los datos actuales

En la actualidad, Pradejón cuenta con unos 150 cultivadores de champiñón, que producen aproximadamente 9.000 toneladas de champiñón fresco y unas 25.000 toneladas de champiñón destinado a fábrica. Esto supone el 47% de la producción riojana y casi el 30% de toda la producción nacional. Junto al champiñón, la villa cuenta con unos 20 cultivadores de setas que producen unas 4.000 toneladas anuales.

Para cubrir esta inmensa producción, Pradejón cuenta con cinco plantas dedicadas a la fabricación de compost, cuatro de champiñón y una de setas, así como con otras tantas empresas destinadas a la producción de semillas, envases, elaboración y comercialización de ambos productos.

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