Ninguna como las de Marisa

La inolvidable Marisa Sánchez, cocinera y alma gastronómica de La Rioja. /L.R.
La inolvidable Marisa Sánchez, cocinera y alma gastronómica de La Rioja. / L.R.

Mañana se celebra la final del I Concurso Popular de Croquetas 'Marisa Sánchez'

Pablo García Mancha
PABLO GARCÍA MANCHALogroño

Dentro del I Mama Festival Gastronómico que se celebra desde ayer en Ezcaray, se ha convocado el I Concurso Popular de Croquetas Marisa Sánchez. El concurso desarrollará la final mañana por la mañana en la Plaza de la Verdura y es de carácter popular puesto que no pueden participar profesionales del ámbito de la restauración o la gastronomía. El jurado estará formado por los cocineros y miembros de la prensa invitados a participar en el festival y el veredicto del mismo se dará a conocer sobre el escenario de la Zona San Felipe alrededor de la una y media de la tarde. El jurado otorgará un único premio consistente en 500 euros, un diploma enmarcado que le reconoce como ganador de la Mejor Croqueta Popular, 'Premio Marisa Sánchez', y un bono para dos personas, por un fin de semana alojado en el Hotel Echaurren, en el que además de pernoctar en el establecimiento y de disfrutar de una comida en El Portal de Echaurren y en Echaurren Tradición, podrá formar parte del equipo de cocina y aprender cómo se elaboran las croquetas de Marisa en la propia cocina del restaurante. El premio, además, lo entregará el maestro Lorenzo Cañas, padre de la cocina riojana y una persona muy cercana a Marisa Sánchez.

Las croquetas de Marisa Sánchez son legendarias y su éxito tiene mucho que ver con la depuración que realizo de la cocina tradicional de La Rioja. Estas croquetas, que han tenido la capacidad de traspasar froteras mundiales, constituyen una obra de arte que con los años le dieron fama internacional a ella como cocinera y al Echaurren como uno de los templos de la culinaria española. Marisa, premio Nacional de Gastronomía en 1987, se propuso desde su cocina ofrecer una gastronomía más fina y elegante y transformó los fritos y las croquetas, tanto en tamaño como en la consistencia interior de la bechamel, a la que dio un toque de suavidad y fluidez que ha marcado estilo y tendencia.

El origen etimológico de la croqueta es una palabra que viene de la francesa 'croquer', la onomatopeya de crujir, lo que lleva a pensar que si una croqueta no es crujiente no es realmente merecedora de tal denominación. Las croquetas tardaron en llegar a España bastantes años, posiblemente en el momento en el que la receta comenzó a perder fuerza en la tradición culinaria francesa. Guillermo Moyano ya dejó constancia de ellas en 'El cocinero español y la perfecta cocinera', publicado en 1867, donde describe a la perfección variantes como las croquetas de pescado, bacalao y carne.