Diferentes tipos de cítricos. / L.R.

La naranja amarga, un cítrico que ha quedado relegado

E.P.

En 2018, una ambiciosa investigación genética en la que participó el Instituto Valenciano de Investigaciones Agrarias (IVIA), permitió dibujar el árbol genealógico de los cítricos. Una empresa apasionante que permitió establecer que los miembros más antiguos de esta familia originaria de China y el Sudeste asiático, son el kumqat, la lima kaffir, la mandarina, el cidro y el pomelo. La naranja amarga (Citrus x aurantium) lleva una letra 'x' en su nombre científico que nos indica que se trata de un híbrido, concretamente, entre pomelo y mandarina primitiva, que ya tenía amplia difusión en Asia cuando, en el año 922, es descubierto por los árabes en la India.

Un siglo después, lo están plantando en Al Andalus, el Magreb y las islas de Sicilia y Cerdeña. Y hasta bien entrado el siglo XV, Europa no conoce más naranjas que las amargas, que se usan como árboles ornamentales (aún se hace en toda Andalucía), en perfumería y, por supuesto, para alimentación. Fue esa la naranja que los conquistadores españoles llevaron a América, y desde allí llegó una de las primeras naranjas que hoy llamaríamos 'de mesa', y que se engloban bajo el nombre científico de citrus x sinensis, o naranjas de la China.

Las amargas hoy las relegamos a la elaboración de mermeladas, pero si las exprimen, descubrirán un zumo agrio con notas balsámicas, verdes, mentoladas, que da un toque muy especial a vinagretas y ceviches. Ese amargor, y el aroma mucho más complejo y profundo está en la piel.

La temporada de la naranja amarga se extiende desde diciembre hasta febrero. No suele llegar a las fruterías, y de hecho, hasta hace unos años, los elaboradores de mermeladas recogían las de los árboles ornamentales de las ciudades, pero se dejó de hacer por la exposición de los frutos a la contaminación, y gracias a eso se revitalizó el cultivo agrícola.