EL MENÚ DEL DÍA

CARLOS MARIBONA - SALSA DE CHILES

En una de las cuatro acepciones que recoge el Diccionario de la Real Academia Española se define menú, palabra que como tantas otras relacionadas con la gastronomía procede del francés, como «comida de precio fijo que ofrecen hoteles y restaurantes, con posibilidad limitada de elección». En mi opinión, le falta a la dota casa algo más de precisión en este caso. No es lo mismo el llamado menú del día que sirven miles y miles de casas de comidas, bares, cafeterías, tabernas y, de un tiempo a esta parte, incluso restaurantes de más empaque (que para disimular suelen denominarlo menú ejecutivo) que lo que conocemos como menú degustación o menú gastronómico.

El primero es, lógicamente, el más popular de todos. Basta con dar un paseo por las calles de cualquier ciudad. Centenares de pizarras y carteles anuncian los platos que se ofrecen ese día y el precio fijo que nos cobrarán por ellos. Siempre al mediodía, y casi siempre de lunes a viernes. Los precios varían mucho en función de la categoría del menú, pero por lo general se mueven en una banda entre 8 y 15 euros, aunque los hay más caros, e incluso más baratos.

Son platos de esa cocina que conocemos como casera, con bajos costes de elaboración al hacerse en grandes cantidades. Sopas, guisos de todo tipo, lo que llamamos platos de cuchara (calientes en invierno, fríos en verano) y ensaladas, constituyen las entradas más habituales. En los últimos tiempos, también la pasta. Luego, como segundos, algún pescado de bajo coste (o congelado), y de nuevo algún guiso, esta vez con carne, desde unas albóndigas hasta un estofado, aunque también abundan los huevos en distintas preparaciones y los platos de pollo. Un postre sencillo o una pieza de fruta, que puede sustituirse por el café, rematan el menú que consumen a diario cientos de miles de españoles.

La clave está en hacerlos bien, que no es más caro que hacerlos mal. Hay quien abusa de la quinta gama, de la lechuga iceberg, del pescado congelado, del pollo grasiento y del postre industrial cuando por el mismo precio, buscando producto de temporada y poniendo un poco de cariño, se pueden lograr menús estupendos.

Pienso en un libro de Ferran Adriá, 'La comida de la familia', que recoge 31 menús diferentes de los que se hacían en El Bulli para que comiera el personal, con un coste por persona de unos 4 euros con entrada, principal y postre. Es perfectamente posible comer bien a bajo precio. Pero no vale todo. Reivindiquemos los menús del día dignos.

 

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