¿LO MEJOR DE LO MEJOR?

CARLOS MARIBONASALSA DE CHILES

No me gusta esa lista. Lo digo desde el principio. No me gusta cómo está concebida, ni la injusticia de sus resultados, ni el oscurantismo en el que se mueve. La 50 Best Restaurant es una gran operación mediática. Ahí es donde sus responsables han hecho un gran trabajo. Una lista convertida de la noche a la mañana en la Biblia de la gastronomía mundial. Tal vez porque no hay otra que agrupe a todos los restaurantes de los cinco continentes. Tal vez porque los anglosajones necesitaban como fuera romper el monopolio de la Michelin. Lo cierto es que los cocineros mueren por estar en ella porque si aparecen entre los mejores les resulta muy rentable. Como muestra, un dato. En la última gala de presentación, celebrada en Bilbao, 49 de los 50 cocineros cuyos restaurantes aparecen en la lista estaban presentes. Y eso que se tienen que pagar de su bolsillo viajes y alojamiento. Sólo faltaba el brasileño Alex Atala, que supongo que ya intuía el gran bajón que iba a tener su restaurante D.O.M., del puesto 16 en 2017 al 30. Atala llegó a ocupar el cuarto lugar en la lista en 2012. Un ejemplo de lo voluble que es una clasificación que lo mismo encumbra restaurantes que luego los destroza Para intentar evitar eso, la semana pasada sus responsables anunciaban una novedad para este año. Todos los que hayan sido número uno en las 17 ediciones anteriores pasan a formar parte de una categoría honorífica, 'Best of the best', lo mejor de lo mejor, y ya no podrán ser votados por lo que no aparecerán en la clasificación anual. Esto quiere decir que El Bulli (lógico porque ya no existe), The French Laundry, The Fat Duck, Noma (aunque la nota dice «en su ubicación original», lo que le abre la puerta para este año), El Celler de Can Roca, Osteria Francescana y Eleven Madison Park no estarán en la clasificación que se presentará en junio en Singapur. El argumento es que así se logrará «una lista más diversa e inclusiva». Sin embargo, parece que se trata de una petición de algunos cocineros que quieren librarse de la tensión anual que les supone estar expuestos a subidas y bajadas. No lo entiendo. Si los mejores no entran en liza se pierde el sentido de la lista aunque el que cada año haya nombres nuevos beneficie a los organizadores. Ahora, cuando veamos el ranking, siempre tendremos la duda de si el restaurante que la encabeza es de verdad mejor que los que han quedado fuera. Otro absurdo más en una lista absurda.