Marisa Sánchez, siempre en la memoria de la culinaria riojana

Marisa Sánchez, siempre en la memoria de la culinaria riojana

P.G.M. LOGROÑO.

El 25 de agosto fallecía en Ezcaray Marisa Sánchez, la gran dama de la cocina riojana, la gran creadora de un estilo inolvidable y una mujer entregada desde su juventud a su Echaurren, un espacio gastronómico imposible de entender si su generosidad ni talento. El Echaurren es una familia y Marisa, con su inseparable Félix al lado, el foco que ha irradiado una forma de hacer las cosas definidas por la elegancia, la naturalidad y la lealtad a las personas, al estilo, a como hay que ser en la vida. Mucho más allá de su Premio Nacional de Gastronomía, más allá de cualquiera de sus extraordinarios e irrepetibles recetas, de las insuperables croquetas, está su figura, el ejemplo de entrega absoluta a su casa, a su marido, a sus hijos y a todos los que han pasado por un restaurante que hunde su memoria varios siglos atrás pero que tendrá en su ejemplo una fuente constante e insustituible de inspiración.

Miró de frente al porvenir, se metió a la cocina, salió al comedor, a las calles, bajó a Logroño para conocer las maravillas que hacía Lorenzo Cañas en su primer restaurante y también sintió la necesidad de ir a San Sebastián porque sabía perfectamente de la revolución de los vascos y su nueva cocina: Pedro Subijana y Arzak la adoraban. Se fue, pero en la memoria de nuestra cocina ha quedado para siempre su generoso legado.

 

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