Leyendas y curiosidades

Los primitivos cultivos riojanos de champiñones en estanterías. :: /L.R.
Los primitivos cultivos riojanos de champiñones en estanterías. :: / L.R.

El champiñón 'prendió' por el espíritu de los pioneros

Pablo García Mancha
PABLO GARCÍA MANCHALogroño

Existe una historia que está sin contrastar pero que cuenta que en 1915 tres personajes pradejoneros fueron a Francia a por el 'Dorado' de los champiñones: el médico titular, don Esteban Prieto; el boticario, don Alberto Bardeustenes y Mario Cedrón. Obtuvieron semillas, lo cultivaron en unas barquillas de su casa, comieron el primer champiñón de Pradejón y fueron felices con su hallazgo. No se sabe si fue verdad o no, pero el caso es que el experimento no cuajó y tuvo que ser José Luis Merino y varios amigos muchos años después los grandes impulsor de este cultivo en Pradejón. Estos personajes compraron en 1954 una botella de semillas traída desde Barcelona e hicieron el cultivo en una bodega de vino del barrio Cuchara, en el actual término de Majavacas. Ante los buenos resultados, los Conos compraron más botellas y sembraron 22 nuevas bodegas, propiedad de vecinos como Antonio 'el Bergaseño', Narciso 'el Pirigüeño' o Fermín 'el Ferminazos'.

Un relato de Javiez Honorato se detiene en varias historias sorprendentes y curiosas: «En 1955, el tío Balbino el Zaburriano experimentó en una bodega más grande en la Casa del Rey. Aunque la producción allí fue mayor, no dejaba de ser insignificante. Miguel recuerda que, tras la primera puesta, su hermano Manolo llevó champiñón en bicicleta a San Adrián, pero allí le dijeron: «Si lo traes en la bicicleta más veces, aquí no vengas que no te lo vamos a comprar». Desde entonces, Manolo tenía que ir con la carga al hombro hasta Lodosa, donde cogía el tren que lo llevaba a San Adrián. Aquello era una locura, pero todo cambió en 1957, año en que las lluvias inundaron todas las bodegas de vino de los Conos. Estos trasladaron los cultivos a la planta baja de Félix Izquierdo, en la Calle Cantón. Aunque esta nueva ubicación dio algunos beneficios durante tres años, las inundaciones y las heladas de 1960 acabaron de nuevo con los cultivos».

A pesar de estas dificultades, y siguiendo con el relato de Honorato, Ángel Churruca decidió aventurarse en la construcción de los primeros caños de champiñón en Majavacas. Estos estaban formados por un arco de hormigón de unos 2,5 m. de altura por 5 m. de anchura y con el suelo sin cementar, semejante al de un invernadero. Si se quería continuar en el sector, todos deberían tomar ejemplo del Gelo. Los primeros en seguir al pionero fueron Chuchín Vicioso y Ángel Mues, pero no serían los únicos, tras ellos llegaron los Popeyes, la Víter, los Gaezgu y una larga lista de hombres emprendedores que se embarcaron en la construcción de nuevos caños.

Existe una leyenda que cuenta que en 1915 tres pradejoneros fueron a Francia a por semillas de champiñón

Todo tenían que hacérselo ellos mismos a mano, desde la construcción de los caños hasta la elaboración de compost. Éste se hacía mezclando estiércol de caballo y paja en los patios de las bodegas, mezcla que era removida, sacudida, mezclada y rehecha cada siete u ocho días durante algo más que un mes, tras el cual se obtenía el compostaje.

El estiércol se recogía en las cuadras de los vecinos, pero sobre todo se compraba en caballerías de Peralta, Tafalla e incluso Madrid. De hecho, Esteban asegura que 'el día que mataron a Carrero Blanco estaba en El Pardo comprando estiércol', tanto es así, que aquel día los soldados les cargaron a él y a los Gaezgu unos 15 camiones de estiércol.