Martín Peso, en su local, con la bandeja con sus famosos tigres.. / f. díaz

Las inciertas Navidades de los tigres del 5 Pesos

La jubilación del dueño del popular bar de República Argentina deja a sus cotizados mejillones en busca de dueño

César Álvarez
CÉSAR ÁLVAREZ

El 5 Pesos busca un nuevo dueño. Martín Peso, el hombre que lo ha regentado desde que el 7 de julio de 1970 abriera sus puertas («y no fue antes, en San Bernabé, porque no encontrábamos transporte para la barra, que es una pieza única de 14 metros de largo»). Ahora, está a punto de alcanzar los 70 años y ha decidido entregar el relevo, solo falta buscar a quién. Sabe que no será nadie de la familia, porque todos (hijos y sobrinos) han buscado su futuro lejos de la hostelería, «nos han visto trabajar mucho, y han buscado otras cosas».

Martín anuncia con una gran cartel, en el interior del local, que se jubila. Lo hace con un recuerdo aparte de la historia de un bar íntimamente ligado al deporte (allí se vendían entradas para ver al Logroñés y los partidos de pelota) y a los toros. Pero sobre todo, es un un bar íntimamente ligado a los tigres, ese pincho de mejillón que se inventó Evaristo, uno de los hermanos Peso y del que el local ha hecho un auténtico icono, tan apreciado que Martín ya tiene recogidos para estas Navidades encargos de unos 1.000 tigres: «Se los llevan y los acaban en casa. Solo tienen que freírlos en aceite de girasol porque el de oliva es demasiado fuerte y les da mucho sabor».

Martín compra los mejillones en Galicia y en Logroño en función de las características y las fechas del año. Explica que en Logroño traen buenos mejillones «están muy llenos, con buena carne, pero son pequeños y claro, yo no puedo servir un tigre en una concha pequeña», por eso, si no encuentra grandes, lo que hace es comprar las conchas a algunas conserveras gallegas: «Ellas sólo quieren el 'bicho' para las latas, así que nosotros nos quedamos con las conchas grandes para hacer nuestros tigres, pero no es fácil conseguir esas conchas grandes», señala.

En cualquier caso, los tigres de estas Navidades serán los últimos de Martín y su esposa porque ya han decidido que, pase lo que pase, «wstas serán nuestras últimas Navidades trabajando», y explica: «Comencé a trabajar con 14 años, ayudando a mis padres en la pensión El Rápido y desde entonces no he parado. En unos meses cumplo 70 años y ya estoy muy cansado, y mi mujer igual, así que este año nos jubilamos». Ahora el deseo del dueño del 5 Pesos sería «traspasar el local. Yo les dejo el nombre y me comprometo a enseñarles a hacer los tigres. Además, el local es grande (y también la cocina) y por ello se ha autorizado un aforo de 73 personas por lo que tiene posiblidades de dar algunas comidas».