Ignacio Echapresto acaba el emplatado de un postre. / Justo Rodriguez

Ignacio Echapresto, premio al Cocinero del Año junto a otros 7 chefs en Madrid Fusión

El galardón se reparte este año entre ocho grandes cocineros, a los que se ha valorado por sus dotes culinarias y por su defensa de lo sostenible

César Álvarez
CÉSAR ÁLVAREZ

Madrid Fusión -que se inaugura el próximo lunes- es el marco de entrega de muchos premios y distinciones, pero uno de los más prestigiosos es el de 'Cocinero del Año' que tradicionalmente ha recaído en grandes nombres de la cocina española.

En esta ocasión, el premio no va a ser para un único chef sino que el jurado ha elegido a ocho nombres que se han convertido en referencia de la cocina española y no solo ha valorado en ellos sus habilidades en los fogones y su dominio de la técnica, sino que además, ha premiado su compromiso con la sostenibilidad, con la conservación del planeta... en definitiva, con lo natural.

Así, en esta ocasión, junto a nombres tan conocidos y reputados como los de Andoni Luis Aduriz, Rodrigo de la Calle, Ricard Camarena, Xavier Pellicer, Javier Olleros, Fernando del Cerro y Luis Callealta figura también el del riojano Ignacio Echapresto, responsable de los fogones de Venta Moncalvillo y Cocina de Madre. El cocinero de Daroca de Rioja recogerá su premio el próximo martes en las instalaciones de IFEMA, que albergarán Madrid Fusión, el congreso gastronómico más importante de España y uno de los grandes referentes internacionales.

Echapresto recibirá su galardón apenas unos minutos antes de que ofrezca una ponencia (titulada 'Cocinar los ciclos lunares') en el auditorio de IFEMA sobre lo que es su cocina y cómo la basa en los productos de proximidad, algunos de ellos cultivados por él mismo y su hermano Carlos en el huerto que se sitúa junto al restaurante y el resto, producidos y elaborados mayoritariamente por agricultores, ganaderos y artesanos de la zona. Su cocina es una ejemplo de simbiosis con el entorno rural y natural, continuo referente en sus platos.

Tanto es así que la oferta de su restaurante varía de forma constante en función de lo que se produzca en el campo y en su huerto. Muchas veces en función de los ciclos lunares que determinan las cosechas se diseña una carta que se ofrece en el restaurante Cocina de Madre o en la Venta Moncalvillo, la Estrella Michelin que alumbra al pueblo más pequeño de la Guía Roja.