Gracias Marisa

Varios de los asistentes al homenaje a Marisa Sánchez en Madrid. :/
Varios de los asistentes al homenaje a Marisa Sánchez en Madrid. :

La Escuela de Hostelería Fuenllana homenajeó en Madrid a Marisa Sánchez

REDACCIÓN

Cuando Madrid Fusión tocaba a su fin, un nutrido número de profesionales de la hostelería, directores y profesores de escuelas gastronómicas madrileñas, y sobre todo amigos, rindieron homenaje a Marisa Sánchez en la Escuela Fuenllana de Madrid, «porque Marisa fue la primera en muchas cosas como mujer en el mundo de la gastronomía, pero sobre todo fue campeona en generosidad», tal y como señala en un comunicado.

José Ángel Cortés Lahera, periodista y gran amigo de la familia, fue el encargado de desgranar momentos emocionantes en la vida de la cocinera de Ezcaray. Dio paso a los que formaban la mesa: Montse Alonso, enóloga y directora de 'Mahala Wine', que supo destacar la faceta de Marisa como la persona que concilió su vida profesional con la familiar, su autoexigencia, cuidado de los detalles, mimo de sus clientes. Conchita Cáceres, profesora de Cocina de Fuenllana, que pasó un verano en unas prácticas en el Echaurren, destacó cómo fue para ella un ejemplo «verla aparecer puntual cada día en su cocina, cuidar los detalles más pequeños para que en el restaurante todo pareciera que se estrenaba cada día, preocuparse de que ella estuviera bien: me abrió no solo sus cocinas, sino su casa y su corazón». Covadonga de la Rica, chef propietaria del Restaurante Maitia, destacó a la cocinera riojana como uno de sus referentes. Como profesional destacó «los valores de método, reciedumbre, seriedad, orden, compromiso y comprensión con tu equipo». Cerró el acto Francis Paniego, que emocionado, contó todo lo que su madre había sido en el Echaurren y claro está en la vida de cada uno de los hermanos. Como para todos fue un ejemplo del carácter de su madre, de su nivel de superación, como tras el fallecimiento de su hermano Luis, en accidente, supo superar su dolor y pasado un tiempo volver a ponerse el delantal y estar de nuevo entre los fogones y ante su trabajo diario».