Tradición y modernidad con cien años de historia

María Larrea, enóloga jefe de CVNE, junto a los vinos de Viña Real. :: /CVNE
María Larrea, enóloga jefe de CVNE, junto a los vinos de Viña Real. :: / CVNE

Los participantes de la próxima Experiencia Degusta catarán un blanco, un rosado y dos tintos de Viña Real

Iñaki García
IÑAKI GARCÍALogroño

Un blanco, un rosado y dos tintos, un crianza y un reserva. Los participantes en la Experiencia Degusta del próximo viernes tendrán la oportunidad de hacer un recorrido muy completo por los vinos de Viña Real, una bodega perteneciente al grupo CVNE en la que tradición y modernidad se dan la mano.

María Larrea, enóloga jefe de CVNE explica que los vinos de Viña Real llevan en el mercado desde los años 20. «Esa experiencia se une a unas instalaciones muy modernas y tecnológicas a sólo cuatro kilómetros de Logroño (carretera de Laguardia), ideales para ser visitadas», expone. «Es una bodega que cumple con todo», añade.

Sus vinos, además, cuentan con un prestigio del que podrán ser partícipes los asistentes a la Experiencia Degusta, quienes abrirán boca con un blanco fermentado en barrica de Viña Real. «Hemos decidido apostar por ese vino en primer lugar porque creemos que acompaña muy bien al mojete de bacalao de La Chula», relata Larrea. «Es un vino que mantiene toda la fruta de la variedad, pero que también aporta volumen al haber estado en barrica», añade.

Para maridar con la siguiente creación del restaurante La Chula, el involtini de berenjenas, los responsables de Viña Real han elegido un rosado. «Es un vino que va muy bien con todo tipo de verduras», recalca la enóloga jefe de CVNE, quien destaca igualmente que en Viña Real se ha empezado a trabajar con el rosado hace apenas dos años.

Por último, los que acudan a la cita del próximo viernes podrán probar también dos tintos, que son los que acompañarán a los arroces: un crianza de la cosecha del 2015 y un reserva del 2014. «Tanto estos vinos como el resto con los que trabajamos en Viña Real son muy versátiles y son ideales para un evento de estas características», asegura María Larrea.

En opinión de la enóloga jefe de CVNE, colaborar con este tipo de iniciativas resulta muy positivo ya que es una manera muy directa de llegar al consumidor. «El vino tiene un gran componente social y así se comprueba en estas propuestas», considera Larrea. «Además, se demuestra igualmente que la gastronomía y el vino son dos mundos que se complementan muy bien y que cuando se unen se resaltan tanto las características de los platos como de los vinos que se prueban; ambos se benefician», concluye.