Una década de modernidad

Imagen de una de las salas de cultivo de 400 metros cuadrados con las que cuenta Garper. :: /Sonia Tercero
Imagen de una de las salas de cultivo de 400 metros cuadrados con las que cuenta Garper. :: / Sonia Tercero

Garper lleva diez años cultivando champiñones frescos de calidad

REDACCIÓN

Garper es la suma de dos apellidos, Garatea y Pérez, pero también es sinónimo de calidad y modernidad. Así lo ha demostrado desde que arrancara su andadura en noviembre del 2009, convirtiéndose en un referente para el sector del champiñón.

Para conocer la historia de Garper hay que remontarse a una empresa anterior, Champiñones Garatea SL, dirigida por los padres de Tamara, Iván y Óscar Garatea Pérez, responsables del proyecto actual que surgió al ver que el sector del cultivo de fábrica estaba estancado. «Los costes fijos eran cada vez mayores, las producciones resultaban pequeñas y no podíamos producir más que nueve meses al año», explican los responsables de Garper.

GUÍA

Garper
Dirección
Calle Ventilla, 11. Pradejón.
Teléfono
941-105893.
Correo electrónico
administración@garpersat.com.
La empresa
Garper acumula diez años de experiencia en la producción de champiñones frescos en Pradejón.

Por todas esas razones y muchas más, se decidió dar una vuelta el enfoque del negocio para dejar a un lado ese cultivo de conserva y apostar por la producción para el mercado en fresco. «Así podemos producir y comercializar los doce meses del año, crear puestos de trabajo fijos, competir en precios, contar con un producto de calidad o evitar la aplicación de fitosanitarios, entre otras ventajas», inciden los hermanos Garatea Pérez.

De esa manera nació Garper, con unas instalaciones de 5.700 metros cuadrados y 17 salas de cultivo. «Apostamos desde el primer momento por los mejores medios mecánicos e informáticos y el mejor sistema de climatización frío-calor para mantener todo el año una temperatura óptima», argumentan los responsables de la empresa de Pradejón.

Garper cuenta con una plantilla 100% fija, de la que el 87% es personal femenino.
Garper cuenta con una plantilla 100% fija, de la que el 87% es personal femenino. / Sonia Tercero

Evolución continua

Desde esos inicios hasta la actualidad, la empresa ha ido evolucionando, buscando la manera de reducir costes sin perjudicar la producción ni la calidad. «Buscamos encontrar un equilibrio para obtener el mayor rendimiento con el menor coste posible y con este método somos pioneros a nivel nacional», exponen los hermanos Garatea Pérez. «Actualmente cada sala se llena con 26 toneladas de sustrato y con producción de dos flores para obtener así una producción anual de 1.500 toneladas, con un porcentaje dedicado a fresco del 95%», añaden.

En esa progresión continua, destacan hitos como la implantación hace un par de años del certificado de calidad Global Gap, que demuestra que en Garper tienen controlada la trazabilidad al milímetro, así como la concienciación de la empresa de Pradejón por las buenas prácticas en higiene y manipulación del producto.

Además, siempre se mira al futuro en Garper, así como por las condiciones de sus trabajadores. Por eso se ha invertido en maquinaría y se han incorporado carros automáticos para la recogida del producto, con todas las medidas de protección necesarias para los empleados. También se ha invertido en equipos informáticos de trazabilidad con el objeto de saber en todo momento lo que se está recolectando en cada sala y otros datos importantes. «Por otra parte, estamos concienciados con el medio ambiente y estamos estudiando invertir en energías renovables para minimizar en la medida de lo posible las emisiones de dióxido de carbono», se apunta desde Garper.

Todas esas medidas tienen un objetivo claro, que Garper se al número uno en calidad y producción de champiñón fresco. Un producto que, además, acumula numerosas ventajas para la salud humana. «Podemos decir, y con orgullo, que el champiñón previene el cáncer», señalan los responsables de la empresa de Pradejón. «Los champiñones contienen selenio y vitamina D por lo que son una fuente de antioxidantes y, por lo tanto, ayudan a la reparación del ADN y evitan que éste sufra mutaciones, reduciendo además las posibilidades de aparición de células malignas que acaben derivando en cáncer o en tumores», apostillan. En esos efectos saludables colabora de igual modo el hecho de que en Garper se busque reducir al máximo el uso de productos fitosanitarios para que así cuando los champiñones lleguen al cliente final no contengan ningún tipo de sustancia perjudicial.

Así se ha ido construyendo un recorrido de éxito, gracias al que Garper se ha convertido en una referencia en el sector del champiñón. «Los comienzos fueron duros, pero tras diez años a nuestras espaldas podemos decir que estamos muy contentos con los resultados obtenidos y que todo nuestro esfuerzo y lucha ha merecido la pena», concluyen los hermanos Garatea Pérez.