DE CONCURSOS Y PLACERES

Pablo García Mancha
PABLO GARCÍA MANCHALogroño

El Concurso de Tortillas de la semana pasada, organizado por octavo año consecutivo por Diario LA RIOJA y Degusta fue un verdadero placer para los sentidos. Por infinitas razones, pero en primer lugar por la pasión demostrada por el más de medio centenar de locales de toda La Rioja que se quiso sumar a la fiesta gastronómica de una de las elaboraciones señeras de nuestra gastronomía. La tortilla de patatas es tan buena que me temo que no le damos el valor que tiene. Es un prodigio de sencillez, apenas cuatro ingredientes: huevo, patata, aceite, sal (y si es caso, cebolla).

Cuatro o cinco condimentos que están al alcance de cualquiera y que cuando se les pone a jugar juntos se convierten en un verdadero 'dream team' de los sabores. En el concurso vimos cosas maravillosas, trabajos de un excelente nivel y, básicamente, el empeño de crecer, de conseguir hacerse con un nombre y de dar a los clientes ese punto más necesario para dotar al local de personalidad y atractivo. Y no es fácil diferenciarse, cada día la competencia hace que las cosas se deseen hacer mejor, y un premio como el de las tortillas pone a muchos bares en el mapa y en el cuaderno de bitácora de los consumidores. Carlos Olabuénaga, del Tizona, lo explica de maravilla: «Ha venido gente de todos los sitios a buscar la tortilla desde que se supo que éramos los ganadores». Y es verdad, el público quiere pistas, desea conocer motivos para descubrir y buscar locales y gozar con sus maravillas. Algo parecido sucede con el premio de Pinchos de La Rioja, que cada año aumenta su nivel y se comporta como un verdadero dinamizador de bares, cocineros y productos.

En Calahorra, que existen barras sencillamente magníficas, se viven las verduras al calor de su ruta primaveral de prodigios en miniatura. Todo el mundo quiere mejorar, nadie se puede quedar atrás en esta fértil carrera de la excelencia. Por eso, premios como el Concurso de Tortillas de La Rioja son esenciales para lograr el común ideal de la mejora. Francis Paniego ha organizado en Ezcaray en el evento 'Mama' un premio de croquetas. Ya veo la que se va a liar porque estas pequeñas manifestaciones culinarias funcionan de una manera increíble en nuestro imaginario: nos recuerdan a la infancia, a la cocina más pura, a la sencillez y al sabor. Concursos con estos registros ponen en el mapa a mucha gente y nos dar la oportunidad de descubrir lugares que merecen muchísimo la pena.