Un cocinero riojano en París

El cocinero riojano Íñigo Ruiz Rituerto. /L.R.
El cocinero riojano Íñigo Ruiz Rituerto. / L.R.

El 24 de agosto, tras trece años en la capital francesa, abrió su restaurante en el centro de París

Pablo García Mancha
PABLO GARCÍA MANCHALogroño

El cocinero riojano Íñigo Ruiz Rituerto y su novia Katarzyna Kucharczyk, sumiller y experta en vinos, acaban de abrir un restaurante en París, un espacio gastronómico llamado 'Galerna' y que aspira a llevar a la capital del país vecino una oferta de tapas y raciones de cocina española pero centrada en las formas del norte: «Soy de Logroño, me he formado en restaurantes como el Mirador de Ulía, Etxebarri, Arzak o Etxanobe y aspiro a llevar una cocina basada en el espíritu de nuestra zona», explica Íñigo, que no es nuevo en una ciudad en la que lleva trabajando trece años y en la que culminó su formación en la academia Cordon Bleu.

«He estado en todo tipo de cocinas y restaurantes, bistros, con estrella Michelin o en cocinas más clásicas. En 'Le Jourdain' trabajé mucho esas medias raciones y los pinchos y en un momento dado tomé con mi novia la decisión de lanzarnos a la aventura. Ella sabe mucho de vinos y es la que se encarga de la sala», explica Íñigo.

Galerna

Dirección
7 rue du Cher 75020 (París).
Web
www.galerna.fr
Cocinero
Íñigo Ruiz Rituerto, nacido en Logroño, con 13 años de experiencia en París, y formado en Mirador de Ulía, Arzak o Etxebarri, entre otros locales.

El restaurante 'Galerna' abrió sus puertas el pasado 24 de agosto y en su oferta aparecen platos como chipirones, las mollejas, cordero, pulpo a la plancha, anchoas a la brasa, morcillas, gildas...

«Quería salirme de la oferta tradicional que tienen los restaurantes españoles fuera, con la paella, la tortilla, la sangría. Ir un poco más allá y expresar la tradición donde me he criado».

Chuletilla de cordero con puré de zanahoria y ñora.
Chuletilla de cordero con puré de zanahoria y ñora. / LR.

Íñigo cree que la cocina española tiene mucho por hacer en el exterior: «Cuando viajas te das cuenta del camino que nos queda. París está lleno de restaurantes italianos. Yo creo que nuestra cocina es riquísima, tiene una variedad asombrosa de sabores, elaboraciones, productos, platos... Pero no hemos sabido contarla del todo bien, vendernos mejor. Cuando a un francés le pones una morcilla y le sabe dulce y lleva ese arroz dentro es que alucina. Tenemos que trabajar, hacer que nuestros sabores viajen mejor. De alguna manera apuesto por las tapas, por las medias raciones, porque es una forma bastante sencilla para que en un restaurante como es el nuestro puedan probar muchas cosas. Estamos empezando y eso es muy importante para nosotros».

Uno de los retos de Íñigo es la materia prima: «No es fácil de conseguirla y para extender nuestra gastronomía es fundamental un buen acceso a los productos». Para Íñigo y Katarzyna el vino es una parte fundamental: «En un restaurante el aspecto líquido tiene mucha importancia y tenemos una carta de vinos con una destaca presencia de vinos de España y de Rioja. Nuestra idea es seguir creciendo con nuevos platos, nuevas elaboraciones con referencias a la cocina española clásica y contemporánea».