El chuletón que tanto amamos

Santiago Araque, cocinero del Bodegón Ayala, de Briñas, en el asador en el que imprime su personalidad a los chuletones; a la derecha, el comedor. /Justo Rodriguez
Santiago Araque, cocinero del Bodegón Ayala, de Briñas, en el asador en el que imprime su personalidad a los chuletones; a la derecha, el comedor. / Justo Rodriguez

El chef Santiago Araque apuesta en su local por chuletones macerados 21 días y asados con carbón y un toque de cepa

P.G.M.

En la gastronomía existen lugares únicos e hitos que siempre conviene conocer, locales que poseen magnetismo y poder de atracción por su singularidad y por su oferta gastronómica. Pues bien, el restaurante Bodegón Ayala de Briñas es uno de ellos, por su cocina, por la belleza del local (un bodegón auténtico, de piedra de sillería, rústico y con encanto) y por el trabajo que desarrolla Santiago Araque, que desde que tomó el mando de la nave imprimió sus verdades culinarias como puños: sabor en la carta tradicional de su restaurante, culto al producto y trato exquisito con la gente: «Yo me encontré el local de una manera que no me gustaba e hice todo el esfuerzo posible para darle un giro absoluto y todo ello pasaba por conseguir que los clientes disfrutaran al máximo con la comida. Y ahí está la clave: carta tradicional, platos clásicos, verduras de primera calidad y un buen trabajo de plancha y asador para los pescados y las carnes».

Y ésta es la filosofía de Santiago Araque, a la que acompaña con una gran carta de vinos: «Estamos en el corazón de Rioja Alta, aquí el vino es una religión», subraya.

GUÍA

Bodegón Ayala
uDirección
Calle Real, 2. 26290; Briñas.
uTelf
941 31 22 12.
uEspecialidades
Alcachofas naturales con jamón, menestra, chuletillas al sarmiento, presa ibérica a la brasa, chuletón, bacalao a la riojana, chicharro, merluza en salsa de chipirones, postres de la casa...

¡Ojo al chuletón!

La oferta no puede ser más copiosa y exquisita y ahora ha sumado el chuletón de vaca con 21 días de maduración: «Es el tiempo perfecto para que la carne sea sabrosa. Estoy trabajando muy bien la brasa y tengo mi propia técnica. Aso con carbón, que tiene fuerza y sella como a mí me gusta y le doy un toque final con cepa. Es maravilloso, deja un aromita único», explica entusiasmado.

El Bodegón Ayala tiene clientes excepcionales, y uno de ellos es Juan Echanove, que dejó esta maravilla en su bitácora: «Comimos de locura. Además de las chuletillas al sarmiento, que ya era de esperar que estuvieran buenas, nos deleitamos con unos pimientos 'najeranos' asados en su punto, y con el equilibrio exacto de picante y dulce que estos pimientos han de tener. ¡No miento si digo que son los mejores pimientos que he comido en mi vida!».

En el restaurante existe además una gran carta de vinos y también funciona como tienda. Uno de los espacios más curiosos y hermosos del local es el calado que horada el interior de la tierra. Allí Santiago guarda un tesoro, un vino espumoso familiar que es una verdadera gozada para los sentidos.

Y en la carta hay muchos placeres: patatas a la riojana, menestra, alcachofas y las pochas: «Las bordamos», asegura Santiago. En cuanto a carnes, la oferta es tremenda: chuletillas al sarmiento, el chuletón, secreto ibérico de montanera, churrasco argentino y el rabo de toro al vino tinto. Y los pescados no se quedan detrás: lubina y bacalao a la brasa, merluza a la plancha, kokotxas de bacalao al pil-pil, bacalao a la riojana y rodaballo.

«Me gusta tener un servicio muy largo y de calidad. Lo importante es que la gente salga feliz de aquí, contenta por disfrutar al máximo de la cocina riojana».