Diferentes elaboraciones a partir del cacao. / L.R.

«Todo el chocolate no es nocivo para la salud»

Alimentación. Día Mundial del Chocolate. Begoña Pérez, directora del Máster en Nutrición de la UNIR, analiza los falsos mitos y creencias sobre este producto

CÉSAR ÁLVAREZ

El próximo lunes, día 13 de septiembre, se celebra el Día Mundial del Chocolate. Este alimento que se elabora, principalmente, a partir de los granos de cacao está 'demonizado' últimamente tanto por su habitual alto contenido en azúcar como porque engorda. Begoña Pérez –directora del Máster de Nutrición, Obesidad y Técnicas Culinarias de la UNIR– avisa que no se puede generalizar y hay que tener claro de qué chocolate se habla antes de emitir un juicio o hacer una valoración, porque en función del tipo de chocolate, puede cambiar mucho.

– En los últimos tiempos, el chocolate parece un producto maldito, ¿tan malo es?

– Bueno, depende. Hay bastante confusión. Lo que se entiende aquí por chocolate, que es la tableta tradicional en la que se mezcla el cacao con azúcares, grasas... es decir, el chocolate con leche de siempre, sí que debe ser un alimento de consumo ocasional.

«El problema es que cada vez que se habla de chocolate se piensa en el chocolate con leche, pero hay más»

– Pero por la forma de expresarse parece que hay 'otro' chocolate que no es tan nocivo.

– Hay elaboraciones más puras a partir de cacao en las que podemos encontrar muchas propiedades muy similares a las de los frutos secos.

– O sea, que en el chocolate más o menos puro podemos encontrar sustancias 'aprovechables, ¿no?

– En el chocolate podemos encontrar proteína, calcio, magnesio, cinc, selenio, fósforo... que pueden tener efectos beneficiosos para nuestro organismo.

– Entonces, ¿todo depende del tipo de chocolate que se consuma?

– Claro. Al procesar el chocolate, puede ser más o menos puro. Un chocolate puro entre un 70 y un 99% es más interesante porque mantiene las propiedades pero no tiene tanto azúcar como la tableta normal de chocolate con leche. Además, no hay que olvidar que el chocolate está compuesto fundamentalmente por cacao, y como todo lo de origen vegetal, se puede introducir en la dieta en cantidades razonables. Por ejemplo, las almendras son buenas, pero no tanto si se comen todos los días... el cacao, igual.

– Una de las creencias muy extendidas es que el chocolate es casi un antidepresivo, usted como experta, ¿respalda esa afirmación?

– De la misma forma que, entre otros, el calcio del chocolate es bueno para los huesos o el cinc y selenio tiene efectos positivos para el sistema inmunológico, el chocolate tiene moléculas de teobromina y eso ayuda a subir el ánimo.

– Otra de las grandes afirmaciones que acompañan al chocolate es que engorda mucho. ¿Es eso cierto?

– Si tomamos chocolate a la taza todos los días, desde luego, porque además, normalmente, lo acompañamos de bollos o algo parecido, pero si tres veces a la semana nos comemos una onza de chocolate puro, es muy probable que nuestro peso no se resienta. El problema principal que tenemos con el chocolate es que casi siempre que nos referimos a él, lo hacemos pensando en el chocolate con leche.

– Entonces, ¿con mesura y eligiendo el tipo de chocolate incluso lo podemos incluir en nuestra dieta?

– Hay elaboraciones de las que puede formar parte perfectamente. Por ejemplo, un chocolate puro puede complementar con un plato de fruta cortada o un yogurth. Le va a aportar sabor y algunas propiedades.

– La verdad es que en los últimos tiempos cada vez es más frecuente ver, en los lineales de los supermercados, chocolates más puros. ¿Están de moda?

– Bueno, yo creo que es que los consumidores cada vez están más concienciados, y que luego algunos grupos, como por ejemplo los vegetarianos, están muy bien documentados. Al existir un tipo de consumidor que demanda un producto concreto, el productor se anima a elaborarlo. No obstante, creo que como con todo, no hay que obsesionarse con la dieta.

– Por lo que usted me está contando del chocolate, ¿al consumidor le falta formación?

– Yo creo que a los consumidores, en torno a la alimentación, nos faltan conocimientos y nos sobra información. Buscamos información y como hay tanta (no siempre buena), nos acabamos liando. También hay mucha opinión que no siempre es profesional. La gente demanda información de calidad, pero nos falta educación nutricional para discernir la válida y fundada de la que no lo está.

– ¿Debería entrar la nutrición en los colegios?

– Por supuesto, debería estar presente desde infantil y comenzar con unas pequeñas nociones que deben ir aumentando. En este sentido, los profesores deben ayudar a los padres a enseñar a comer a los niños, aunque en muchos casos, ni los padres saben hacerlo.

– ¿Y por dónde empezamos?

– La variedad de la dieta es un principio.