Borja Carazo, a la izquierda, junto a La Tobiana. / FERNANDO DÍAZ

Una carnicería referente en el barrio desde hace más de 30 años

Borja Carazo apuesta en La Tobiana por carnes autóctonas de máxima calidad

REDACCIÓN

Dentro de la carnicería, una imagen del pueblo de Tobía remite al origen, a las raíces, al carácter regional de su producto. La carne procede del Valle del Najerilla. El nombre de la tienda es un homenaje a la madre de Borja, natural de Tobía. La Tobiana, situada en la calle Espartero, 3, de Logroño, es referente en el barrio desde hace más de 30 años. Después de que Paco y Begoña, anteriores propietarios, se jubilasen, el establecimiento emprendió un nuevo rumbo en 2019 con Borja Carazo, que cumple tres décadas dedicado al oficio de carnicero. «Llevamos tres años funcionando muy bien», hace balance en positivo.

El emblema de La Tobiana es el producto autóctono, «corderos criados aquí, terneras jóvenes, cerdos caseros de San Millán de la Cogolla y pollos con una alimentación 100% vegetal». «Hay quien prefiere comprar algo barato y rápido, en una gran superficie, pero también hay mucha gente que valora y quiere una buena calidad y un buen producto para Navidad. Si valoras esa calidad, también la pagas. Y nuestra calidad no puede ser mejor», asegura poniendo la mano en el fuego.

Trato cercano, inmejorable, de esos que fidelizan clientes y convierten la compra en reunión social. «Aquí van a estar y se van a sentir como en casa», advierte Carazo, que basa su propuesta de negocio en una atención personalizada, tan propia del comercio de barrio, para generar confianza en el cliente. «No es simplemente por vender, para eso se puede ir al supermercado a coger una bandeja de carne. Aquí tratamos bien a la clientela, hablamos, escuchamos... Queremos crear un ambiente familiar, tratar a todo el mundo por igual, compren un pollo o cien», expone el carnicero. Negocios como este corren en el boca a boca diario de cualquier barrio.

Chacinería, casquería, charcutería, conservas y algunos lácteos, como quesos y cuajadas, forman parte de la exposición y venta en La Tobiana. En el escaparate se pueden ver caretas, patitas de cerdo, morcillas, panceta o cachopos. «Hacemos entre 30 y 40 kilos todas las semanas», advierte sobre esos filetes tan característicos de la gastronomía asturiana. «Todo es de La Rioja. Tenemos que consumir lo de aquí para que esto funcione», declara convencido Borja Carazo. «Intentamos mantener esas raíces. Por ejemplo, tenemos careta chumarrada, como la que se comía antes», incide en su vocación por enaltecer lo propio.