Colorista imagende diversas frutasy verduras. / L.R.

Cambiar de hábitos, mejor que hacer dieta

Nutrición. Gabriela Uriarte, autora de 'Hacer dieta engorda', da claves para superar el efecto Navidad

F.A. Logroño.

Ocho de enero. Tras un día de margen, llegó el día después y, efectivamente, hemos comenzado mal. Ha sido levantarnos e ir directos a la báscula del baño. ¡Y zasca! Hemos descubierto que estas Navidades nos hemos metido en el cuerpo cuatro o cinco kilos más. Tampoco se eche las manos a la cabeza. Ha ocurrido lo previsible y ya está.

No es momento de lamentaciones, ni mucho menos de ponerse a régimen. Ha llegado la hora de cambiar el chip y comenzar una nueva forma de comer. No se trata de intentar ponerse figurín, que eso no funciona, sino de disfrutar de una relación sana con la comida.

  • 1. Hidrátese: No espere a tener sed para beber agua. Después de fiestas, haga limpieza y evite el alcohol una temporada

  • 2. Olvide la báscula hasta febrero: Y cuando llegue, súbase, como mucho, una vez por semana. Sin obsesionarse.

  • 3. Pésese siempre en idénticas condiciones: No es lo mismo el peso del lunes en ayunas que el del viernes al final del día.

  • 4. Sea realista: No puede pasar de desayunar un cortado con un dónut a una tostada de pan integral de centeno con aguacate. Poco a poco.

  • 5. No se deje llevar por el agobio: No se lo plantee desde la renuncia, sino enfoque su objetivo con alegría y paciencia.

  • 6. Cocine en casa y use 'tupper' si come fuera: Sabrá mejor qué come, la cantidad y qué ingredientes contiene.

  • 7. No olvide la legumbre: Un plato de lentejas con verduras le saciará y constituye un aporte nutricional fantástico.

  • 8. El estrés engorda: Gestionar la ansiedad con comida lleva a comer más. Respire hondo y coma consciente.

  • 9. El descanso importa: Dormir poco predispone a ganar peso. Evite la luz azul de móviles y tabletas al acostarse.

  • 10. Muévase: Si no hace ejercicio, ande lo más posible al ir a trabajar o de compras. Recuerde, no se obsesione. Todo llega.

«Muchísimas personas echan la vista atrás y descubren que después de media vida haciendo dietas, cada año pesan más. No hay que machacarse por ello, no se trata de fuerza de voluntad, sino de que nos empeñamos en mantener estrategias que no son sostenibles en el tiempo». Lo cuenta la nutricionista Gabriela Uriarte, autora del libro 'Hacer dieta engorda', y es lo que ocurre cuando se inician dietas sin sentido una y otra vez. El metabolismo acaba volviéndose majara con tanta subida y pérdida de peso y, al final, la menor ingesta provoca una importante ganancia de kilos. Los especialistas hablan de efecto rebote. El objetivo no es el peso, sino aprender a comer con sentido común.

Primer propósito de Año Nuevo, por tanto: «Cambiar la mentalidad». Decir que a partir de hoy se acabaron el chocolate y el chorizo no sirve, porque usted y yo sabemos que no lo vamos a cumplir. Gabriela Uriarte sostiene que para comenzar una nueva forma de alimentación y cumplirla uno tiene que agarrarse a lo que denomina su 'núcleo duro', que son todos esos productos, incluso los oficialmente reconocidos como enemigos de la dieta, de los que cada uno sabemos que no podemos prescindir. Simplemente, porque nos encantan.

También es importante el lenguaje que utilicemos al hablar. No se mande mensajes negativos, que solo contribuirán al pesimismo y al fracaso. Plantéeselo en positivo. Pensar en una lista de comida prohibida solo genera desasosiego. A partir de ahora es al revés: se trata de incluir en nuestra dieta habitual nuevos productos. Si merienda dos mandarinas y un plátano, muy probablemente estará saciado y no le apetecerá el turrón de Jijona que sobró en Navidad.