Debajo, el brunch de Wine Fandango y cuya demanda se ha multiplicado los fines de semana (arriba, su revuelto recién hecho). / S.T.

El brunch se pone de moda en Logroño

Tradición. La demanda de esta comida (entre el desayuno y el almuerzo) ha crecido mucho en los últimos tiempos

CÉSAR ÁLVAREZ

El almuerzo siempre ha gozado de predicamento en La Rioja. En una tierra con una gran tradición agrícola y ganadera, ha sido siempre frecuente que los hombres del campo hicieran un descanso a media mañana para recuperar energías, después de haber madrugado casi tanto como el sol y antes de ir a casa por el parón de mediodía.

Los anglosajones bautizaron lo que en La Rioja siempre ha sido el 'almuerzo' como 'brunch', palabra surgida de la unión de breakfast (desayuno) y lunch (comida) y lo han dotado de un glamour especial, ese que no tenían los huevos fritos con patatas del almuerzo en El Soldado de Tudelilla, por ejemplo, aunque acumularán muchas y más importantes virtudes. El brunch cada vez va adquiriendo una mayor relevancia y creciendo su demanda, especialmente, los fines de semana.

En la capital riojana son varios los establecimientos que ofrecen esta variante del tradicional almuerzo, donde la puesta en escena y la calidad del producto servido, juegan un papel más que relevante.

«Se empieza tomando un café, pero se termina con una copa de cava...», dicen en Wine Fandango

Wine Fandango, Tondeluna o Namasté Loung Bar son algunos de los locales que se han convertido en referentes del brunch en la capital riojana. En algunos casos, hasta disponen de una carta especial o de una propuesta más o menos cerrada pero también más que completa. Normalmente también se acota un espacio horario para ser servido.

Así, por ejemplo, Tondeluna reserva para su brunch la terraza, cualquier día de la semana, entre las 11.30 y las 13.00 horas. Y consiste en yogurt de queso con confitura de tomate y manzana verde; barca templada de anchoas y pimiento asado; huevo de corral cocinado a 65º y luego frito con patatas y chorizo; café con leche o infusión confituras naturales y tostadas con aceite de oliva de La Rioja; zumo de naranja recién exprimido y termina con un helado de café. Todo ello por 15 euros.

Namasté ofrece tres variantes: Mix Salty Sweet (salsas variadas, bacón, jamón, serrano, huevo frito, salmón, tomate natural, pinchos variados, yogures , tortitas, fruta variada, nutella, caramelo y zumo de naranja ); una variante vegana Veggie Rainbow (Mazorca de maíz, variedad de humus, fruta y verdura variada, pan de pita, crema de calabaza, salsas y zumo de naranja) y la denominada Sunrise (Ensalada –lechuga y tomate–, huevos cocidos, aguacate, pollo, costilla al horno y crema de queso con cebollino). Se sirve de 12.00 a 14.20 y el precio oscila entre los 20 y 35 euros e incluso se puede pedir a domicilio.

La propuesta de Wine Fandango es también suculenta: café o infusión; zumo de naranja natural; crema de yogurth con frutos rojos; tostada de pan brioche con aceite de oliva, tomate y jamón ibérico; verduras en tempura; revuelto de setas; tarta de queso al estilo Zuberoa con toffee de coco y helado de vainilla, y una copa de cava. El precio es de 20 euros por persona y debe realizarse una reserva para un mínimo de dos personas, y con 24 horas de antelación.

Y esta fórmula ha encontrado un gran éxito en los últimos tiempos, según explica Beatriz Martínez, la gerente de Wine Fandango, donde han visto que las reservas se han multiplicado recientemente: «En algún caso se sirve entre semana, pero donde ha crecido muchísimo en los últimos tiempos ha sido los fines de semana», señala y apunta a que no solo lo está disfrutando la gente de Logroño sino también mucho público que viene de fuera: «Estamos viendo que hay gente de la ciudad que va a estar con alguna visita de fuera y que para poder hacer una comida más ligera porque luego tienen que viajar, recurren al brunch».

La responsable del restaurante y cafetería logroñesa reconoce que ellos, desde sus inicios han tratado de potenciar el brunch o lo que aquí en La Rioja siempre ha sido el almuerzo: «Siempre ha sido tradicional almorzar, pero ha habido un momento en el que veíamos que esa costumbre se estaba perdiendo... pero ahora con el brunch ya toma un nuevo empuje».

Martínez reconoce que disfrutar del brunch requiere una puesta en escena concreta porque «parece que vienes a tomar café pero al final, acabas con una copa de cava... es una sensación distinta», además como normalmente está asociado a una jornada 'especial' está permitido un dispendio. Los productos están bien preparados, la calidad es elevada... «nosotros incluso estamos pensando ya en que, como le ocurre a nuestros menús, vamos a ir cambiando los productos en función de la temporada».