YA NO HAY BARRERAS

PABLO GARCÍA-MANCHA - TENDENCIAS

Una de las expresiones que más me chirrían es la famosa apropiación cultural que se han vertido desde diversos sectores musicales frente a Rosalía, una cantante estupenda que le gusta transitar por diferentes estilos y que hace de a libertad creativa y del talento su principal enseña musical y humana. Hablar de apropiación de algo por parte de alguien y hacerlo en términos de la cultura es asombrosamente incivilizado. Precisamente, la civilización surge del encuentro, de la apertura, de la transacción de ideas y de costumbres y de mantener la casa permanente aireada para que las polillas no acaben comiéndoselo todo y no exista otra cosa que caspa para apropiarse. Entonces a nadie le interesará nada y el absurdo reinará en la nada, y todo será nada y habremos llegado al fin de la historia. Afortunadamente la cocina gravita en conceptos que se alejan diametralmente de la apropiación cultural y memeces por el estilo. Y en La Rioja este fenómeno nos está asaltando con un poder asombroso. Cada día vemos más referencias exteriores que enriquecen al máximo la prolija y estupenda memoria gastronómica de esta zona del Valle del Ebro. La Rioja chilindronera y repleta de perfumes de aves, se da la mano con historias que vuelven a venir del otro lado de charco como hace siglos llegaron las patatas y los pimientos a formar los ejes esenciales de lo que es la base de nuestra cocina por los siglos de los siglos amén. Y es una historia fascinante, deliciosa y que está viva. Las referencias culturales se multiplican y por un efecto de pura decantación con el tiempo irán sobreviviendo las mejores, las más logradas, las que de verdad merezcan la pena. Y hay muchos ejemplos y muchos cocineros de La Rioja y de fuera de la región que obran en nuestra tierra y que están haciendo una nueva cocina basada en su memoria, en sus gustos y en las técnicas y elaboraciones que han traído hasta aquí desde sus respectivos puntos de partida y lugares de origen. Y es más, la cuestión contagiará a los cocineros y se intercambiarán ideas, procesos, sabores, técnicas. Habrá fallos, puertas que se precipitarán al vacío tras abrirlas, ideas-trampa... Pero también asistiremos a fabulosos hallazgos, a sabores que nos transportarán a otras tierras o que nos llevarán directamente al pueblo de nuestros padres. Es la gastronomía amigos, donde la apropiación cultural ha de sonar a chiste malo. ¡Ya no hay barreras!