Vinos para el nuevo siglo

Francisco de Torre Azpurgua es el gerente de esta compañía de vinos riojana que busca «quitar al mundo del vino la etiqueta elitista». ::/Justo Rodriguez
Francisco de Torre Azpurgua es el gerente de esta compañía de vinos riojana que busca «quitar al mundo del vino la etiqueta elitista». :: / Justo Rodriguez

Street Wines ofrece caldos «con aire urbano y dinámico»

M.SOBRINO

Con qué llenan la copa los famosos 'millenials'? La generación nacida en la década de los 90 protagoniza los titulares cada vez que demuestra que las normas están para romperlas y lo establecido es sólo una convención más. No es de extrañar entonces que ese afán por desmontar el pasado llegue hasta lo gastronómico y que esta exigencia alcance la carta de vinos.

Éste es el razonamiento que se esconde tras 'Street Wines', la compañía de vinos riojana que persigue liberar al vino de complejos y abrir el mundo de la enología a nuevos paladares. «Street Wines Company está compuesta por un grupo de amigos que decidimos quitarle al mundo del vino esa etiqueta elitista que a veces le acompaña», manifiesta Francisco de Torre Azpurgua, su gerente, que matiza: «Por ello apostamos, de la mano del estudio de diseño Moruba, por una imagen fresca y desenfadada para llegar al público 'millenial'».

Tempranillo
Alterna
Tinto joven
Acelera
Tinto crianza
Callejea
Blanco joven
Viura
Rebobina
Blanco joven
Garnacha
Enreda
Rosado sangrado

Así han surgido las cinco etiquetas que, hasta el momento, conforman la oferta de Street Wines. Con «aire urbano, dinámico y algo revolucionario» nacieron un rosado, dos blancos jóvenes y dos tintos -joven y crianza-. Estos dos últimos, bautizados Alterna y Acelera, junto al blanco Callejea, son 100% tempranillos; mientras que el rosado Enreda sale de garnachas riojanas y Rebobina, el último blanco, es un monovarietal viura.

Los cinco caldos -y un sexto en desarrollo- buscan reflejar la juventud, el descaro y la valentía que unen a la marca con su público. Pero «sin olvidarnos de lo más importante, la viticultura y la enología», apostilla De Torre, «base fundamental para crear vinos con gran personalidad y elegancia». La de estos vinos se encuentra en el valle del Najerilla, donde en altitudes de entre 500 y 750 metros crecen las viñas con las que se elaboran. «Nuestra tipicidad regional provoca una maduración lenta de la uva, muy adecuada para el desarrollo de polifenoles y aromas», puntualiza De Torre.

A estos caldos urbanos no les ha faltado en La Rioja un escenario apropiado donde lucirse. En 2016 ya participaron en la edición logroñesa del Riojano, Joven y Fresco, donde una jornada de lujo les permitió desplegar su carácter más callejero. Desde entonces han repetido experiencia y este pasado jueves volvían a hacer honor a su nombre degustándose en las calles del barrio Siete Infantes.

Sin embargo, el mundo no se detiene en La Rioja y a unos vinos tan aventureros les pueden las ansias de viajar. Estados Unidos, Canadá, Méjico, Reino Unido, Alemania o Bélgica ya han disfrutado de sus matices y, en el mercado nacional, sus principales consumidores se reparten entre la costa Mediterránea y sus islas y las grandes capitales. «Este año hemos asistido a las ferias internacionales más importantes del sector y nuestro principal objetivo es la internacionalización», resume Francisco de Torre.

 

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