VACÍO RIOJANO

PABLO GARCÍA MANCHALogroño

Reale Seguros Madrid Fusión es un escenario apasionante para los amantes de la gastronomía. Está todo aunque, obviamente, existen muchas cosas que son y que no aparecen por sus salas, ponencias, demostraciones o talleres porque es imposible contener en un solo evento todo lo que genera el mundo de la gastronomía. Sin embargo, esta última edición sentí un pavoroso vacío riojano en las actividades y la presencia de cocineros, empresas y proyectos gastronómicos de nuestra región en la muestra. Y es curioso, en esta especie de 'edad de oro' de la cocina riojana con tres restaurantes en la pura élite nacional (Echaurren, Venta Moncalvillo y Kiro) con otros muchos más en un nivel extraordinario, con buena parte de la mejor despensa española, con la gran denominación de vinos como amparo de una cocina en constante evolución, con una nómina de chefs sorprendente para una comunidad tan pequeña, la presencia riojana fue prácticamente nula. Sólo Antonio Pérez, de Casa Zaldierna, con sus maravillosas croquetas y los hermanos Aragón, de La Quisquillosa, en el stand de Logroño en Saborea España trabajando con una sandwichera y un microondas como único arsenal técnico en su escueta cocina. En Enofusión hubo dos grandes bodegas riojanas con sus respectivas ponencias... Y nada más, apenas nada más. Quizás haya sido casualidad, pero sentí envidia de otras regiones equiparables a la nuestra en tamaño y su forma de presentar sus productos, sus cocineros, sus propuestas, su despensa en un evento que es el más importante de todos los que se celebran en el mundo gastronómico. Sevilla, por ejemplo, puso sobre el tapete a cuatro jóvenes cocineros que están cambiando el tapeo en la ciudad hispalense con nuevas tabernas gastronómicas que se salen de lo convencional pero que respetan el producto y la tradición aplicando nuevas fórmulas tanto en la presentación de los platos como en el modelo de negocio. Fue una de las ponencias más bonitas y emocionantes del encuentro. Y sentí envidia y admiración por la forma de 'vender' lo que tienen y por la pasión de aquellos cuatro jóvenes cocineros que sabían que estaban ante una de las grandes oportunidades de su vida. En La Rioja hay producto, materia gris, tradición, historia, vivencias y talento para no volver a ser una nota a pie de página en un congreso esencial para el devenir gastronómico de España. Es un trabajo de todos y todos debemos apoyarlo. Eso o el vacío de nuevo.

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