Las tortillas de la abuela Lola

Erika es la nieta de Lola, la creadora de esta tortilla que goza de la mejor crítica del público de Logroño en el último Concurso Degusta LA RIOJA. /Justo Rodriguez
Erika es la nieta de Lola, la creadora de esta tortilla que goza de la mejor crítica del público de Logroño en el último Concurso Degusta LA RIOJA. / Justo Rodriguez

La Casquería gana el Premio del Público en el concurso Degusta

SERGIO MORENO LAYALogroño

Como la mano de una abuela no hay otra. Lola le tiene cogido el punto a la tortilla, que le queda «jugosita» y «sabrosa». Es una tortilla de las de casa. Casera por sus cuatro costados y eso que es redonda. En La Casquería presumen con orgullo lógico el haber sido premiados con uno de los galardones más importantes que a un bar se le puede conceder: el del Público dentro del esquema del Concurso de Tortillas Degusta LA RIOJA.

Porque es el premio que entregan los clientes, por tanto lo dan esos que se pasan por este bar de Logroño y degustan con placer las tortillas de Lola. Y clientes que presuman de la tortilla que hacen en su bar de confianza hay muchos. Pero los más fieles este año han sido los de La Casquería.

GUÍA

La Casquería
Dirección
Calle Duques de Nájera, casi en a la altura de Vara de Rey.
Teléfono para encargos
Solo se preparan tortillas (con cebolla, sin cebolla, con ajetes...) por encargo a través del teléfono 604 12 47 16.
En la barra
Casquería fina, ensaladilla rusa...

Lola prepara todos los días la tortilla con cebolla, la tortilla sin cebolla, y esta semana le ha dado también por la tortilla de ajetes. Y los clientes acuden llamados al calor del hogar en el que se ha convertido La Casquería, un espacio que presenta diariamente más delicias más allá de sus ricas y jugosas tortillas de patatas, que cuentan con la prescripción del público logroñés. Y dado el nivel tan alto, el asunto debe ser bordado con letras doradas.

La mejor tortilla de Logroño, según el público, la hace cada día Lola, que sonríe como reflejo al cariño que le pone al asunto. «Lo único que pedimos es que la gente nos llame con antelación, para organizarnos y que puedan llevarse la tortilla en tiempo y forma», señala Daniel Sanz que es el responsable de este espacio que suma dos años de trayectoria en una ubicación un tanto especial. «Estamos a la espera, siempre, de ver cómo se resuelve la solución de este túnel de Duques de Nájera con Vara de Rey», apunta Sanz. De ello dependerá que su bar sea más visible aún, y que por tanto más gente se deje seducir por los encantos gastronómicos de este bar logroñés.

Trabajan con deleite algo muy riojano como es la casquería. Callos, patitas, orejas... y la sangrecilla: un asunto que parece olvidado y que aquí tratan con mucho esmero. «Nos encanta trabajar este tipo de producto. Habla mucho de lo que fuimos, de los que somos y de lo que debemos seguir siendo. Es parte de nuestra gastronomía y por eso la trabajamos todos los días», reconoce Daniel Sanz.

Pero tanto Lola, como Daniel como Erika son conscientes de que ha llegado el verano. Y que quizás, solo quizás, la casquería no apetezca tanto, pese a que siempre es un buen momento para entregarse a unos buenos callos. Pero por si acaso el cuerpo estuviera para cosas más frescas y ligeras, la barra de La Casquería varía un poco y se pone veraniega. Sorprende entonces Lola con su rica ensaladilla rusa, por ejemplo. «Todo es caserito, hecho por nosotros, fresco, rico...», advierte Daniel. Es la forma en la que aprendió a hacer hostelería, la de toda la vida; esa que sigue dependiendo de unas manos únicas en la cocina tradicional como las de Lola, y que los clientes disfrutan todos los días.

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