Y Sato cocinó en Logroño

Félix Jiménez e Hiroyuki Sato, en la puerta de Kiro, sito en la calle María Teresa Gil de Gárate.
/JUSTO RODRÍGUEZ
Félix Jiménez e Hiroyuki Sato, en la puerta de Kiro, sito en la calle María Teresa Gil de Gárate. / JUSTO RODRÍGUEZ

Hiroyuki Sato Chef de Sushi Tokami (restaurante de Tokio con estrella Michelin) «Tenía muchas ganas de venir al restaurante de Félix»

PABLO G. MANCHA

Sushi Tokami es un restaurante de Tokio situado en el mismo sótano que antes daba cabida al venerable Mizutami, una leyenda que llegó a las tres estrellas Michelin. En este espacio se conocieron Hiroyuki Sato y Félix Jiménez en uno de los viajes del cocinero riojano a Japón. El primero como chef y el alfareño como visitante. Entablaron amistad merced a la pasión compartida y al traductor de Google, que llegaba semánticamente donde las palabras y los gestos no alcanzaban. Esta semana, Sato se ha presentado en La Rioja para conocer el restaurante de Félix y ofrecer dos cenas 'mano a mano' con sus primorosos nigiris. «Félix es uno de los mejores cocineros de sushi del mundo; nos conocimos, nos hicimos amigos y tenía muchas ganas de venir a su tierra a cocinar en su restaurante y compartir nuestro trabajo», explicaba Sato.

La primera noche de las tres que ha estado en Logroño asistió como comensal a Kiro y las dos cenas siguientes las ofrecieron juntos. En la primera de ellas -a la que este cronista tuvo el privilegio de asistir como invitado- se sirvieron quince nigiris en un juego de sabores, texturas y aromas sencillamente inconmensurable. La cena comenzó con hamachi, un jurel japonés deliciosamente suave. Después llegó el festival: calamar, vieira, akami (lomo de atún), ventresca, gamba roja, pargo, erizo, caballa marinada, bonito ahumado, ventresca -esta vez a la parrilla-, huevos de salmón, anguila y calabaza. Los dos chefs se fueron repartiendo en la barra y mostrando la forma de cada uno de los cortes y la terminación de cada nigiri, así como la ralladura del wasabi natural y otras técnicas japonesas de marinado y cítricos. El pescado se multiplicó en deliciosas texturas, cortes y veteados. Sato explicó que tenía ganas de venir a Logroño y conocer la cocina de Félix. De hecho, a pesar de la estrella que tiene en Tokio va a abrir un nuevo restaurante llamado Hakoku en Ginza, el barrio más elitista de la capital nipona. En su cocina hay aliento francés, gastronomía que admira, y son legendarias sus cenas omasake, en las que él selecciona los mejores platos de su menú.

«Espero volver a La Rioja y estar más tiempo. Félix me enseña productos y técnicas de España y tengo muchas ganas de seguir aprendiendo».

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