El sanedrín de las tortillas

Los miembros del jurado, capitaneado por el chef calagurritano Ventura Martínez. :/Justo Rodriguez
Los miembros del jurado, capitaneado por el chef calagurritano Ventura Martínez. : / Justo Rodriguez

Un paseo por el corazón del jurado calificador de los premios

PABLO GARCÍA MANCHALogroño

Ser jurado de algo es uno de los compromisos más grandes que existen. Hay que juzgar el trabajo de los demás y por eso mismo yo siempre parto de la más absoluta humildad y trato de ponerme en la piel de cada uno de los concursantes. Había que probar, valorar, calificar y descalificar un montón de tortillas. Algunas de ellas se diferenciaban por matices tan escuetos, tan sutiles, que todos y cada uno de los miembros del jurado tuvimos que recurrir a la sapiencia de nuestros compañeros para contrastar sensaciones y verificar aromas y texturas.

Además, la percepción individual siempre está matizada radicalmente por la subjetividad de cada persona. Puede haber un detalle, algo que te entusiasme, pero que a los ojos (o a las papilas) de otro compañero no deje de ser nada más que un matiz muy personal. Ayer se trabajó duro, muy duro. En primer lugar cada uno de los participantes con sus manjares; después la organización para que todos los detalles del certamen fueran milimétricos y perfectos, y por último, nosotros, este peculiar sanedrín de amantes de la tortilla que las altas esferas designó para valorar la excelencia entre la calidad. Tarea que no fue nada fácil, ni rutinaria, ni sencilla, pero sí enormemente agradable y hermosa. Cincuenta tortillas que se dividieron en dos grupos.

De ahí, pasaron a la final las cinco tortillas más valoradas de ambas categorías, que fueron nuevamente examinadas para elegir las dos mejores: la más rica entre la tradicional y la más sabrosa entre las creativas. O al revés. Matices como el aceite, la importancia de la patata y su forma de presentarla, el huevo y la intensidad de su cuajado. Comer del centro, no de los costados. Todo tiene importancia. Y claro, luego están las tortillas creativas, hasta con aguacate. ¿Es un pecado? Eso pensé hasta que la probé y caí emocionado por su sabor y su entereza. Quién le iba a decir al jurado que iba a sabernos tan deliciosa. Espero que las puedan disfrutar.

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