Oda a las Saturnales romanas

La Navidad gastronómica llega a su fin con el tradicional y exquisito Roscón de Reyes. :: /Jonathan Herreros
La Navidad gastronómica llega a su fin con el tradicional y exquisito Roscón de Reyes. :: / Jonathan Herreros

El origen del roscón no tiene nada que ver con la llegada de los Reyes Magos a Belén

REDACCIÓNLOGROÑO.

Es curioso pero el origen del tradicional roscón no tiene nada que ver con la llegada de los Reyes Magos a Belén para adorar al niño Jesús ni nada por el estilo. Su origen se remonta al siglo II a.C., cuando a mediados de diciembre, tras las cosechas, tenían lugar unas fiestas conocidas como las Saturnales. Esta celebración era un homenaje a Saturno, dios de la agricultura y las cosechas, y en ella era costumbre elaborar una torta con miel, frutos secos, dátiles e higos y repartirla entre todos los asistentes. Más tarde se popularizó la costumbre de introducir un haba en el bollo, una legumbre representaba la prosperidad y fertilidad, por lo que se auguraba un buen año para el afortunado que le cupiera en su porción.

Tras finalizar la persecución a los cristianos e imponerse el cristianismo como religión oficial en el Imperio Romano, las celebraciones paganas (entre ellas las Saturnales) fueron desapareciendo, pero no así algunas costumbres como la de la torta que contenía un haba y que con los años había ido adquiriendo la forma de roscón.

El Roscón
Elaboraciones y recetas
Son muchas las formas en las que se puede elaborar este bollo, y cada uno tiene sus recetas y secretos. La receta básica del roscón de Reyes incluye harina, levadura, leche, azúcar, mantequilla y sal. Para darle gusto se puede utilizar ralladura de limón o de naranja, y está muy extendida también la costumbre de añadir agua de azahar para aromatizar y aportar el característico aroma de este dulce. La receta mejoró y se fue depurando con el tiempo, y hoy podríamos decir que son tres los modelos estrella, relleno de crema, relleno de nata, o seco. El decorado típico consiste en frutas escarchadas y azúcar glas, aunque hay quien apuesta por otras alternativas como rosetones de nata o almendras tostadas.
Cómo llegó a España
Dicen los pasteleros madrileños que los roscones de Reyes fueron traídos por la dinastía Borbón a España y posteriormente exportada a América. En teoría, el Rey Felipe V de España, tío del rey francés Luis XV, fue el que de forma bastante temprana trajo a nuestro país este dulce, que se fue convirtiendo en una de las costumbres más populares en Navidad.
Hasta el pueblo llano
Con el tiempo la tradición del roscón fue pasando de las élites a la sociedad y al pueblo llano. Madrid y Sevillafueron las ciudades que más adoptaron esta costumbre. En nuestros días, Madrid está considerada como la capital del roscón, pues cada año se suelen consumir unos 2,5 millones de piezas en la capital
En América
Casi todos los países de hispanoamérica han abrazado esta costrumbre navideña y México es uno de los que la viven con mayor intensidad y emoción.

El rey Felipe V fue el que introdujo en España el Roscón de Reyes en Navidad

Casi todos los países de Hispanoamérica han incorporado esta tradición navideña

Tradición y nobleza

No en todos los lugares se mantuvo la costumbre de comer este postre, aunque sí quedó bastante arraigada en Francia, donde se convirtió en toda una tradición entre la aristocracia y realeza gala y en la que adquirió gran parte de su actual popularidad. Las familias se reunían para comerlo y ver quién era el afortunado al que le salía tal preciada legumbre, comenzando a ser conocida tal celebración como 'el Rey del haba' (le Roi de la fave). Julio Caro Baroja recoge, en su obra El Carnaval, dos testimonios del siglo XII sobre el Roscón de Reyes o el Rey de la Faba en España. El primero corresponde al Reino de Navarra, donde en 1361 se designaba Rey del Faba al niño que encontraba el haba en el roscón (como en la actualidad); el segundo testimonio corresponde a Ben Quzman, poeta andalusí, quien en su Cancionero describe una tradición similar con una torta (hallón o hallullo, vocablo que permanece en Granada) en el año nuevo, que contenía una moneda. Tradiciones ambas que se han conservado durante siglos.

La moneda y el tonto

En Francia un cocinero, con ganas de contentar al pequeño rey Luis XV, introdujo como sorpresa en el roscón una moneda de oro (algunas fuentes indicaban que fue un medallón de oro y rubíes). Evidentemente, a partir de aquel momento la moneda adquirió más valor simbólico que el haba, convirtiéndose en el premio deseado, mientras que nadie quería que le tocase la famosa legumbre.

Aunque la tradición de comer el roscón y todo lo que conllevaba ya era conocida en España, Felipe V trajo la nueva modalidad de introducir una moneda como premio (que con los años se cambió por una figurita de cerámica) a la vez que el haba en el postre se había convertido en un símbolo negativo.

Algunas fuentes históricas apuntan que, durante un tiempo, la costumbre de introducir un haba desapareció, volviendo a reaparecer a mediados del siglo XIX, siendo escogida la tradicional fecha del día de Reyes para ser degustado y creando alrededor de este riquísimo dulce toda una parafernalia en la que el afortunado al que le salía la figurita era coronado como el 'rey de la fiesta' y al que le salía el haba debía pagar el postre, a la vez de ser nombrado por todos como el 'tonto del haba' (origen del famoso insulto 'tontolaba'). Es decir, que cada tradición tiene su peculiar origen.

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