RESERVA GASTRONÓMICA

CARLOS MARIBONA - SALSA DE CHILES

Tal vez por su posición geográfica, en la esquina sureste de la Península, Almería es una provincia olvidada. Y, sin embargo, tiene un enorme interés gastronómico. En estos tiempos en los que reivindicamos el producto como elemento fundamental de la cocina, esta provincia andaluza se ha convertido en una reserva de la mejor materia prima. No sólo por sus magníficos tomates y otras muchas hortalizas de excepcional calidad que alimentan a media Europa. También porque las costas almerienses, menos explotadas que las del resto del Mediterráneo, albergan magníficos pescados y mariscos, algunos de los cuales apenas se encuentran fuera de esas aguas. Gallo pedros, probablemente el pescado más representativo de Almería; quisquillas, cigalas... Mención especial para las gambas rojas de Garrucha, tan buenas o mejores que las más célebres de Denia o Palamós. Al fin y al cabo comparten las mismas aguas. Y mención también para mis favoritos, los galanes o loritos, esos delicados peces que hasta hace muy poco sólo se encontraban en esta zona y en las Baleares, donde se les conoce como raors. Ahora, los gourmets madrileños y barceloneses pagan elevadas facturas por comerlos.

Añadan a pescados y hortalizas los cabritos de La Alpujarra, quesos de calidad, algunos vinos (aunque en este terreno aún les queda camino por recorrer) y excepcionales aceites de oliva, uno de los cuales, Oro del Desierto, está considerado el mejor del mundo. Lo he podido probar y desde luego si no lo es está muy cerca. Hay buenos restaurantes en Almería, pero cuando paso por allí tengo tres favoritos: Terraza Carmona (Vera), Escánez (Garrucha), y Casa Joaquín, en la capital. Estos dos últimos, representantes de la mejor cocina de producto. El primero, un ejemplo de cómo actualizar el recetario tradicional apostando por la materia prima local y por la recuperación de técnicas populares como la cuajadera.

Los almerienses son conscientes de esta riqueza y de lo poco que se conoce. Por eso han puesto en marcha la candidatura de Almería como capital gastronómica en 2019. Como ya escribí en esta página, considero que esa capitalidad es una operación de marketing a beneficio de unos pocos en las que se implican los ayuntamientos con grandes inversiones que no siempre tienen el retorno esperado.

Sin embargo, en esta ocasión tal vez sea una buena oportunidad para poner en valor esa gastronomía almeriense. La capital, y toda la provincia, se han volcado para sacar adelante su candidatura. Y es bastante probable que lo consigan. Tal vez así esa tierra tenga el reconocimiento que merece.

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