Las recetas 'pimenteras' menudean entre los puestos del mercado

Buena 'pimentera' en el mercado. :: J. rodríguez

No existe el menor atisbo de acuerdo a la ahora de seleccionar una variedad, pero sí hay un plato que cuenta con la aprobación (más o menos) general

J. C. PEINADO LOGROÑO.

No es de extrañar que en un mercado como el que vertebra estas páginas, menudeen las recetas. No hay más que abrir una conversación 'pimentera' para que, en cuestión de segundos, salgan a relucir las primeras propuestas: los pimientos rellenos de carne, setas, bacalao... o no se sabe cuántos platos de algo con el insigne apellido de 'a la riojana', que conlleva la presencia de pimientos.

No hay, por cierto, acuerdo que valga en lo que se refiere a variedades de pimientos. Hay muchos que apuestan por los de cristal, pero tampoco falta apoyo popular a los de piquillo. Los de padrón tienen verdaderos seguidores y, en el terreno de la conserva, los najeranos y los de Santo Domingo constituyen una cuestión aparte.

En cuanto a las recetas, existe una que, se podría decir, que cuenta con un apoyo generalizado. Es sencilla, pero deliciosa y, según dicen, muy de la tierra. La explicación corre a cargo de Mari Ángeles, responsable de uno de los puestos del Mercado de los Pimientos. Ella opta por unos buenos pimientos de cristal, dice que «tienen usía», pero ya está dicho que eso depende de quien este a lo fogones.

La receta. En un cazuela con ajo picadito y un chorrito de buen aceite se echan los pimientos en rodajas. Se van pochando poco a poco a fuego muy lento, en su propio jugo. En unos diez o quince minutos estarán listos. Es entonces cuando se añaden los huevos y, en un par de movimientos de cuchara, estará listo un plato para chuparse los dedos. Y, con él, seguro que el Mercado de los Pimientos, se gana fieles adeptos.

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