Los prodigios de la San Juan y sus calles hermanas

Los hosteleros de la zona de la San Juan conforman una de las grandes familias gastronómicas de la ciudad./JUSTO RODRÍGUEZ
Los hosteleros de la zona de la San Juan conforman una de las grandes familias gastronómicas de la ciudad. / JUSTO RODRÍGUEZ

Zona San Juan Marqués de Vallejo, la propia calle San Juan, la Travesía de San Juan, la calle del Cristo, la calle del Carmen y la travesía de Ollerías. Un espacio para el mejor tapeo logroñés

PABLO GARCÍA MANCHA

La zona de la calle San Juan está de fiesta. Llega el verano y se pone tan guapa como siempre, que es lo mismo que decir todos los días porque este recorrido de bares, tapas y vinos de la ciudad es uno de los más íntimos, recoletos y mágicos de Logroño. Y no es una calle, son varias: Marqués de Vallejo, la propia calle San Juan con su recorrido de bares a ambos lados de la calle sin aceras, la Travesía de San Juan con el telón de fondo de la Redonda, la calle del Cristo (tan desconocida para tantos como bella y sinuosa), la calle del Carmen (un espacio felizmente recuperado) y la travesía de Ollerías hasta la placita del Arbolito. Un damero para zambullirse en una original propuesta gastronómica en la que se funde un buen puñado de bares de toda la vida con propuestas que se han ido incorporando en los últimos años para dotar al conjunto de bares, gastrobares, restaurantes y locales de toda clase de un insuperable acento de interés y disfrute. Es verano y en esta zona de Logroño se recibe con cordialidad e indisimulada alegría.

Los bares

La calle San Juan y sus arterias aledañas siempre han sido una zona de Logroño con un amplio eco entre los vecinos de la ciudad; ahora ha sabido multiplicarse, crecer y sin estrambotes extraños, continuar por ese camino amable sin perder la esencia de vecindad y buen rollo. Esta noche mismo se celebrará con una cena en la que los propios vecinos de las calles disfrutarán con los vecinos de los locales de una cena en el mismo lugar donde caminamos el resto disfrutando de su deleite. Es decir, hermandad entre los que viven, los que trabajan y los que la disfrutan.

Y da lo mismo que se aborde desde la calle Portales, que entres por Marqués de Vallejo o el Muro del Carmen para disfrutar de ella. Es más, los especialistas recomiendan que se intercambien los recorridos para gozarla desde diferentes perspectivas.

La San Juan es una zona para sonreír por la felicidad de un buen pincho y su vino || Conviven los locales más clásicos con los que apuestan por una nueva fórmula

Cada cual y sus bares

Cada cual tiene sus bares y locales preferidos, su especialidad irrenunciable, su pincho tótem sin el que no puede vivir, pero cuando te adentras en un bar que por esas cuestiones de la vida nunca has frecuentado, salta la sorpresa y te encuentras cara a cara con una delicia de la que te haces al momento irrenunciable seguidor. Es lo que tiene la magia de la San Juan, que dicen los clásicos.

Y luego están las personas que las disfrutan. Ya ahí el perfil es tan variopinto como infinito: las típicas cuadrillas de toda la vida, el grupo de amigos que ha quedado, los guiris que alucinan en cada local, las familias, los niños, los carritos, los solitarios, los que tienen más que claro lo que se van a pedir, los que debutan, los que les gusta cambiar, los que quieren pinchos clásicos, los elaborados, los gourmets que quieren conquistar a unos amigos que han venido de Barcelona... Esa es una de las maravillas de la zona de 'la San Juan', el público que refrenda esta transformación que ha vivido esta zona en los últimos años democratizando al máximo los gustos, los placeres y los días.

Y las risas... La San Juan es una zona para sonreír por la felicidad de un buen pincho y por la fabulosa conexión que se produce con el trasiego constante y sosegado de vinos. La calle se vive en los bares y fuera de ellos, en los aledaños y en las bocacalles. Una especie de milagro cotidiano que respira con los horarios. Con la hora del vermú, con los almuerzos, con la tarde que poco a poco va cayendo para que el manto de la noche abrace sus adoquines y comience a funcionar todo aquello como un animal mitológico y misterioso.

Una de las zonas más divertidas para disfrutar de la gastronomía riojana. Camínela y hágase fuerte en cualquiera de los bares que la habitan para que la felicidad sea total y compartida.

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