POCAS MUJERES

Pablo García Mancha
PABLO GARCÍA MANCHALogroño

Cuando me asomo a las escuelas de cocina veo las aulas repletas de chicas que se forman como cocineras. Es más, en varios de los últimos concursos gastronómicos en los que he participado se han impuesto ellas con meridiana claridad. Sin embargo, no sé qué diablos sucede pero esa mayoría abrumadora en las escuelas no se comparece después con la realidad de mujeres cocineras en el panorama no sólo español sino internacional. Si te asomas al ejército de ponentes de Madrid Fusión, San Sebastián Gastronomika, Forum Gastronomic o Alimentaria, la mayoría masculina en tan asombrosa que da la sensación de que la mujer haya desaparecido de la culinaria española. En La Rioja tampoco tenemos mejores noticias. Hay y ha habido mujeres en la cocina, pero la realidad es que su representación en el número total de restaurantes y locales gastronómicos de La Rioja es ínfimo. Es duro decirlo, pero posiblemente sea esta profesión donde menos representantes femeninos existan en los puestos de responsabilidad en la cocinas. Hay jefes de partida, chefs de primer rango, pasteleras, cocineras llanas..., pero pocas.

¿Por qué? La verdad es que no lo tengo nada claro, pero de los chefs con tres estrellas Michelin de España sólo hay una mujer, Carmen Ruscalleda, que cuenta con siete estrellas Michelin, tres de ellas en su restaurante Sant Pau en Sant Pol de Mar. No sé si la mujer puede estar mejor dotada para detectar la sutileza y ponerla en práctica en la cocina, pero la realidad es que hay pocas en el mundo de la cocina, demasiado pocas. A lo mejor la próxima revolución gastronómica pasa por que ocupen el espacio que sin duda merecen.

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