Mugaritz y la paradoja de un pelo en un calvo y en un plato de sopa

El chef Andoni Luis Aduriz. :: /Juan Minondo Marugán
El chef Andoni Luis Aduriz. :: / Juan Minondo Marugán

Fue la ponencia más aplaudida de la primera jornada del congreso

REDACCIÓN SAN SEBASTIÁN.

La provocación y la transgresión siguen siendo máximas de Mugaritz, con dos estrellas Michelin en Errenteria, como este lunes ha demostrado el chef Andoni Luis Aduriz en San Sebastián Gastronomika con una hostia de merluza o una lengua de hielo que se «besa» para comer huevas de erizo. La simplicidad «que es distinto de la sencillez» que predica Andoni Luis Aduriz se une a una vocación iconoclasta que busca un comensal «no observador sino cómplice» en un restaurante que cumple 20 años de historia y «sigue palpitando».

En la ponencia más aplaudida de la primera jornada del congreso, Andoni Luis Aduriz ha mostrado platos de «austeridad culinaria» como la hostia de merluza congelada con pincelada de alioli una «comunión de texturas» que persigue «la comunión con el comensal» porque «la cocina de Mugaritz es de relatos; si nos despojamos de historias en un plato sólo queda materia». Partió de la paradoja de que «un pelo en la cabeza es muy poco y en la sopa es mucho» para proponer un pimiento del piquillo relleno de muchas semillas, «de ésas que la gente se molesta en apartar aunque haya dos», y de que la lengua no sólo sirve para paladear, sino también para divulgar, en su lengua de hielo como soporte de unas huevas de erizo que invitan «a una especie de beso íntimo». Conceptos ilustrados con vídeos con sentido del humor que el público ha acogido con vítores, como el de su versión de la clásica sopa de cebolla (una cebolla sin cocinar pero reblandecida gracias a una enzima que se pinta con un jugo de carne y queso Idiazábal) que hace estallar la cabeza a un comensal que viste el traje del muñeco Michelin, quizá en alusión a sus «desencuentros» con la guía francesa. También se saltaron la tradición en su versión nigiri de la gilda, de la clásica merluza de salsa verde cambiando el perejil por alga codium y cometieron el «sacrilegio» de transformar un chuletón en consomé.

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