«La estrella Michelin es una locura, nos cuesta creerlo pero ya es realidad»

Carolina e Iñaki, con Félix Jiménez (Kiro Sushi), Ignacio Echapresto (Venta Moncalvillo) y Francis Paniego (Echaurren y Riscal). / Justo Rodriguez

Los dos chefs hablan para Diario LA RIOJA desde Lisboa: «Es muy difícil expresar la felicidad que sentimos con este premio»

PABLO GARCÍA MANCHALogroño

«Es muy difícil expresar la felicidad que sentimos en estos momentos», decía Carolina Sánchez desde Lisboa a Diario LA RIOJA minutos después de conocer que había conseguido la estrella Michelin. «Es una locura, no nos lo podemos creer», expresaba Iñaki Murúa, absolutamente feliz por lo que estaban viviendo en la gran fiesta de la estrella Michelin, que este año se ha celebrado en la capital del país vecino.

-¿Se imaginaban que podía suceder algo así?

-Llevamos unas semanas raras. Nos llegó un correo electrónico al restaurante de Michelin avisándonos de que estábamos invitados a la gala. Nos sorprendió y empezamos a darle vueltas al asunto. En el mensaje nos decían que llegaría una invitación en papel. Y hasta hace apenas tres días no la recibimos, por lo que decidimos no darle más vueltas a la cosa.

-Pero estaban en las quinielas de muchos cocineros.

-Son rumores que no van a ningún lado. No podíamos pensar en que la teníamos y que después nos quedáramos sin nada. Eso nunca. Por eso nos hemos intentado resguardar al máximo.

-¿Y qué se siente con la estrella?

-Uff, no sabemos. La verdad es que no te haces cocinero por conseguir una estrella Michelin, pero es algo que siempre ha estado en nuestra cabeza. Los dos somos cocineros de vocación, nos hemos formado con chefs de una clase especial: Ignacio Echapresto, Juan Carlos Ferrando en La Rioja y fuera con Eneko Atxa, los hermanos Roca... Son cocineros que trabajan de una forma especial que es la que nos gusta a nosotros...

-¿Pensaron en un éxito tan temprano cuando abrieron Íkaro en mayo de 2017?

-No. En absoluto. Lo abrimos como un sueño, como hacer realidad algo que nos apasionaba. Decidimos Logroño y lo más bonito de todo ha sido la enorme respuesta de público que sentimos desde el primer día. En esos momentos en lo que piensas es en cocinar lo mejor posible y que el público se vaya feliz de restaurante y que piense en volver. Si piensas en la estrella no la consigues. La estrella tiene que venir cuando tú te la merezcas de verdad.

-La segunda estrella de Logroño y de manera consecutiva...

-Cuando se la dieron a Félix el año pasado nos llevamos una alegría enorme. Primero por él, que es una persona maravillosa con un proyecto absolutamente radical. Un restaurante de cocina clásica japonesa sin concesiones en Logroño. ¡Toma!, estrella Michelin... Fue como un canto a la libertad y la demostración absoluta que los sueños se pueden conseguir. Fue algo maravilloso porque además abría un camino en Logroño que estaba totalmente llano.

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-Y ha llegado la de ustedes...

-Es alucinante... Nosotros tenemos un sueño gastronómico y estamos muy contentos de haberlo abierto en Logroño. La gente ha respondido desde el día que abrimos las puertas y sin público no hay estrella que valga.

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-¿Hacen ustedes vanguardia?

-No nos gusta poner etiquetas a la cocina que elaboramos. La vanguardia es una cosa, la cocina tradicional otra, la alta cocina... Nosotros tenemos una formación gastronómica y hacemos lo que nos sale de dentro. Tratamos de expresar nuestra personalidad en la cocina con la idea de que la gente disfrute al máximo.

-¿Cómo creen que puede influir en la cocina riojana su estrella?

-Estamos convencidos de que va a ser buenísimo. En primer lugar, que Logroño tenga dos estrellas es maravilloso. Y hay que sumar las de los maestros Francis e Ignacio Echapresto, que son amigos y verdaderas figuras de la cocina riojana. Ojalá la nuestra sea el acicate para otros muchos como ellos fueron en su día para nosotros.

 

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