«Hay que dar vueltas a los pimientos continuamente»

Gerardo Martínez y Maricarmen Pastor, asando pimientos en el 'bajo' de su vivienda. :: / Isabel Álvarez

Gerardo Martínez y Maricarmen Pastor nos preparan pimientos asados en Calahorra

Isabel Álvarez
ISABEL ÁLVAREZCalahorra

En Calahorra la época de la vendimia llega casi a la par que la de la conserva. Y es que la cercanía del otoño anima a muchos calagurritanos a aprovisionarse de una de las verduras más sabrosas de la huerta: el pimiento rojo. Preparar este manjar para su posterior conserva es toda una tradición en muchas familias, como la de Gerardo Martínez y Maricarmen Pastor; un matrimonio de jubilados que aprovecha desde siempre esta época del año para abastecer de pimientos su despensa.

«Asamos pimientos y 'ponemos' tomate y mermelada», comenta Gerardo sin quitarle el ojo a la docena de pimientos que a fuego suave se va tostando en la hornilla. «Hay que estar muy pendiente de que no se quemen y darles la vuelta continuamente», dice mientras los va retirando y colocando en un recipiente.

Si Gerardo se encarga del asado, su mujer, Maricarmen, es quien les retira la piel con cuidado. Una labor «muy fácil», sostiene, que comparte con una de sus hijas en el 'bajo' de su domicilio.

«Como mejor saben es con unos ajillos y con un poco de aceite» Para evitar el botulismo hay que esterilizar los botes y las tapas

Para evitar el botulismo hay que esterilizar los botes y las tapas

Una vez asados y limpios, los pimientos pueden embotarse o congelarse. En el caso de embotarse, Maricarmen explica que deben «lavarse muy bien» los frascos de cristal y «ponerlos a hervir después con los pimientos durante veinte minutos».

UNA TRADICIÓN

Pimientos
Principalmente de la variedad del 'piqullo' o del 'cristal'
Materiales
Una hornilla, unas tenazas, una rejilla y carbón vegetal

Ya en la cocina, «como mejor saben es con unos ajillos y un poco de aceite», sostiene esta calagurritana. «A mi nieto que vive en Madrid le gustan muchísimo de esta manera», añade su marido, Gerardo.

El aroma que emana de su hornillo, ese inconfundible olor a pimiento asado, impregna toda la calle. Esta misma estampa se repite durante estas semanas en otras zonas de Calahorra. Para muchos es el preludio del otoño.

También en los locales de fruterías y pequeñas tiendas de alimentación en Calahorra se respira este aroma tan característico. Los pimientos se han hecho un hueco en los expositores de estos establecimientos que los venden simplemente asados o perfectamente limpios, sin ningún rastro de piel. Y de ahí, directamente al plato en sofritos, arroces, guarniciones, con cualquier carne o rellenos.

En el caso de la elaboración de conservas en casa, para prevenir casos de botulismo Salud aconseja rechazar el uso de botes oxidados o abombados y consumir el producto en el año. Respecto a la elaboración, sugiere esterilizar los botes y las tapas en agua hirviendo durante 15 minutos.

También es muy importante que después de asar o escaldar o pelar se proceda al llenado higiénico de los botes con las manos cuidadosamente lavadas.

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