«Si tengo merienda de amigos, tengo que hacer arroz con leche»

Martina Castillo Pérez posa en la cocina de su casa en Briones con su arroz con leche recién hecho.
Martina Castillo Pérez posa en la cocina de su casa en Briones con su arroz con leche recién hecho. / Diego Marín A.

Martina Castillo Pérez nos cocina Arroz con leche en Briones

Diego Marín A.
DIEGO MARÍN A.Logroño

Si el mundo fuera como el arroz con leche de Martina Castillo Pérez, no habría guerras, siempre saldría el sol y no harían falta las cárceles. Todo sería justo. Porque lo cierto es que el arroz con leche de esta brionera de 74 años es una absoluta delicia. Un restaurante obtendría automáticamente una estrella Michelin sólo por ofrecerlo.

«Uso leche entera porque, aunque tiene más calorías, así sale mucho más rico»

«Es su especialidad y siempre triunfa. Es muy tradicional, es su postre estrella», apunta su hijo Iñigo Matute al entrar a casa y comprobar lo que acaba de preparar su madre. Ella aprendió a cocinar y a elaborar repostería gracias a su propia madre, Martina Pérez. «Ella hacía muchos postres (arroz con leche, natillas, flanes, 'bocados' o leche frita...) porque tenía vacas, así que era normal que en los días de fiesta hiciera algo así», recuerda Martina. Tuvo trece hijos y de ella aprendió lo que sabe en cocina, ayudándola y viéndola cocinar. «Mi madre guisaba muy bien, era muy buena cocinera. Y creo que a todas las hijas nos ha gustado la cocina», confiesa Martina Castillo.

«Me gusta que hierva despacito porque, si no, el arroz se agarra mucho al fondo de la cazuela»

Para elaborar el arroz con leche que encanta a su familia (ella tiene cinco hijos), para unas diez personas, es necesario dos litros de leche entera, un vaso de arroz, una rama de canela, una corteza de limón y diez cucharadas de azúcar. «Uso leche entera porque, aunque tiene más calorías, así sale mucho más rico», justifica. La elaboración parece sencilla, en una cazuela se echa la leche, una rama de canela y una corteza de limón y se calienta al mínimo. Después de fraguarse despacio llega el secreto, aunque Martina advierte que no es tal porque lo cuenta a todo el mundo.

La receta

Ingredientes:
Para diez personas
2 litros de leche (entera)
Una rama de canela
Una corteza de limón
Diez cucharadas de azúcar
Dos yemas de huevo
Elaboración:
Primero se vierte la leche sobre una cazuela y se añaden una rama de canela y una corteza de limón.
Después se añade el aroz y se echan diez cucharadas de azúcar, calentándolo todo al mínimo, hasta que hierva.
Se baten dos yemas de huevo, con un poco más de leche y se vierten sobre la cazuela.
Se deja enfriar y se espolvorea canela por encima.

«Le echo dos yemas de huevo batidas fuera, con un poco de leche para que no queden grumos, y cuando empieza a hervir, lo retiro», explica Martina. En total puede costar una hora y media porque «me gusta que hierva despacito porque el arroz se agarra mucho al fondo de la cazuela y, si lo haces así, la leche se queda cuajadita, muy gordita, y no se pega».

«¡Es lo que me piden!»

«Si tengo merienda de amigos tengo que hacer arroz con leche. ¡Es lo que me piden!», admite Martina. Es casi una obligación. La buena fama adquiere esos encargos. «Me imagino que estará bueno, ¿no? Porque me lo piden...», piensa ella con humildad. Y así es. También es el postre de las celebraciones familiares.

«El otro día fuimos de boda y ya me dijeron: "Marti, que se nos está olvidando cómo sabe el arroz"; porque hacía tiempo que no había hecho», recuerda con una sonrisa. Y la respuesta es sencilla: «Decidme cuándo merendamos y hago el arroz». Escribió Lope de Vega, refiriéndose al amor, «quien lo probó lo sabe».

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