«Hay que echar la harina que admita la masa mientras quede blanda»

Mercedes Zorzano fríe las rosquillas solidarias en una de las calles más céntricas de Agoncillo. :: PILAR HIDALGO
Mercedes Zorzano fríe las rosquillas solidarias en una de las calles más céntricas de Agoncillo. :: PILAR HIDALGO

Mercedes Zorzano nos cocina rosquillas en Agoncillo

Pilar Hidalgo
PILAR HIDALGO

Un grupo de mujeres de la Comunidad Parroquial de Agoncillo colabora con la iglesia de esta localidad elaborando una vez al año un dulce que encanta a los avioneros. Se trata de unas rosquillas que fríen en la propia calle ante las miradas de los vecinos, muchos de los cuales, dado el agradable aroma que emana de ellas, acuden raudos a hacerse con unas pocas unidades para acompañar un café de desayuno o endulzar la merienda. De este modo, además de saborear este rico y natural postre, aportan su granito de arena para atender las necesidades de la parroquia de Agoncillo.

Entre las que preparan estas rosquillas solidarias se encuentra Mercedes Zorzano, quien desvela la receta de estas rosquillas que tantos adeptos tiene en Agoncillo.

Mercedes señala que para elaborar unas pocas unidades basta con batir un huevo y echar la medida de aceite de oliva correspondiente a media cáscara de huevo. Ella se inclina por el de tipo suave para que no le dé a la masa un sabor tan intenso.

Limón y anís

Seguidamente, agrega dos cucharadas de azúcar por huevo y un poco de limón y unas gotitas de anís. Mezcla bien todos estos ingredientes y va añadiendo la harina que admita. «Hay que echar toda la que coja, pero siempre y cuando aún quede blandita la mezcla», aconseja.

Con la masa ya preparada, se moja las manos con algo de aceite para terminar de trabajarla mejor. El próximo paso es freír las rosquillas en la sartén, pero antes descubre «el secreto mejor guardado».«Por cada cuatro huevos echo también una papeleta de levadura», confiesa. Lo mezcla todo bien y comienza a dar forma a unas bolitas de las que saldrán las rosquillas.

Las que elaboran para ayudar a la parroquia de Agoncillo son bastante grandes y cada unidad cuesta un euro. «Finalmente las frío en aceite de girasol hasta que adquieren un tono dorado», indica como último paso. Recomienda este aceite porque «no empapa tanto las rosquillas» como el de oliva. Y de ahí, a la fuente y a hincarles el diente.

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