La herencia babilónica en la cocina de Medio Oriente

La herencia babilónica en la cocina de Medio Oriente

En los territorios de la antigua Mesopotamia perviven técnicas, recetas y utensilios con miles de años a sus espaldas

M.S. LOGROÑO.

Todavía hoy es posible probar la herencia milenaria de la gastronomía mesopotámica. Los recetarios de Iraq e Irán reflejan con técnicas y combinaciones propias de esta antiquísima cocina en qué se ha convertido el comer y el beber con el que disfrutaban las generaciones pasadas.

Los potentes caldos que aparecieron en las llamadas Tablillas de Yale han evolucionado en diferentes estofados de carne a los que acompañan arroces y verduras como la berenjena. Destaca también el 'masgouf', un plato tradicional de pescado que toma como ingrediente principal peces del Tigris y los adereza con cúrcuma y tamarindo. Cebollas, limón, tomates y pan completan esta receta tradicional que se asa durante horas.

El pan sigue siendo un elemento fundamental de la dieta en los territorios de la antigua Mesopotamia. La cocción tradicional del pan ácimo pervive en varias áreas de Medio Oriente, donde las tortas planas resultantes ilustran fielmente el aspecto que tenía este alimento hace milenios. De hecho, su cocinado se sigue haciendo artesanalmente en diferentes versiones de 'tinûrus', hornos de arcilla que se han extendido y han dado lugar al tannûr árabe, el tanura iraní, el tanur turco y el tandur indio.

Igual que sus antepasados, los iraquíes valoran los frutos secos y las frutas locales. Dátiles, ciruelas, granadas, higos o limones aparecen con asiduidad en la mesa en postres o platos salados. Algunas de ellas se usaban en Mesopotamia para endulzar o aromatizar el agua por medio de infusiones o decocciones y en su 'La cocina más antigua del mundo', Jean Botéro asegura que todavía hoy en Iraq puede encontrarse una bebida a base de limones tostados, machacados y cocidos. Servida caliente o fría, resulta agradable y apreciada.

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