Una gran aliada para el invierno

Aspecto del alga kombu, que se puede cocinar de muy diversas maneras. :: L.R.
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Aspecto del alga kombu, que se puede cocinar de muy diversas maneras. :: L.R.

El alga kombu es ideal para cocciones largas como las legumbres

REDACCIÓN LOGROÑO.

Aseguran que de los catorce elementos esenciales para las apropiadas funciones metabólicas del cuerpo humano, trece existen en la kombu. Lo cierto es que este alga de textura deliciosa y sabor sutil es una de las más adecuadas para consumir en invierno, por su larga necesidad de cocción, entre 45 minutos y 1 hora según la variedad (siempre viene especificado en su envoltorio), aunque lo ideal es consumirla todo el año. Su dureza la hace perfecta para esos guisos tan nutritivos y calientes que necesitamos en invierno con legumbres, cereales integrales, verduras de raíz.

La kombu necesita un largo tiempo de cocción y de remojo -unos 30 minutos de remojo en agua fría y, posteriormente, entre 45 minutos y 1 hora de cocción-, por este motivo es perfecta para cocinar junto a legumbres (garbanzos, lentejas, judías, azukis...). También va muy bien cocinada con proteínas vegetales como el tofu o el 'tempeh', ya que complementa y enriquece las propiedades de estos.

Alga kombu
En cocina
El alga kombu suele encontrarse en los supermercados en polvo o bien deshidratada para reconstituir en agua. De esta última forma puede emplearse como cualquier otro vegetal, mientras que en polvo puede utilizarse para enriquecer preparaciones o dar sabor a las mismas por su contenido ácido glutámico cuyas sales son frecuentemente usadas como resaltadores del sabor a nivel industrial. Se pueden elaborar sopas o caldos de gran riqueza nutricional y también ensaladas, tortitas o batidos verdes si la empleamos en polvo. Además podemos adicionar una cucharadita de alga kombu en polvo a diferentes platos a modo de saborizador natural, como se haría con cualquier otro condimento o mezcla de especias.
Nutrientes
Como cualquier vegetal, sobre todo en el caso de las algas, la kombu es rica en agua y posee un bajo contenido calórico, pero también resulta una buena fuente de fibra con efecto prebiótico y otras sustancias con poder antioxidante, tal como se ha probado en roedores, que confieren a este ingrediente propiedades hipolipemiantes. Entre sus nutrientes destacan proteínas, así como el aporte mineral, sobre todo yodo, potasio, hierro y calcio de origen vegetal, especialmente útil en dietas veganas. Y dentro de sus aminoácidos se encuentra en cantidades apreciables el ácido glutámico, como indica una investigación publicada en 'Caribbean Journal of Science of Techonology', responsable del sabor umami propio del glutamato que se utiliza como aditivo. Las algas marrones, dentro de las cuales se incluye el alga kombu, tienen fitoquímicos con propiedades antivirales y antibacterianas, moduladores de la metástasis y anticoagulantes.

Se pueden añadir trocitos de alga kombu ya precocinada a purés verdes con puerros, calabacín, guisantes, espárragos, acelgas... Queda deliciosa en paellas vegetales cociéndola junto al arroz integral y, posteriormente, rehogándola junto a las verduras seleccionadas para realizar el plato. Los usos de la kombu son ilimitados, sólo hay que tener en cuenta que necesita esa cocción larga anteriormente mencionada, pero si se hierve sola para utilizarla directamente en otros platos, el agua de cocción servirá como base para realizar sopas o cremas de verduras reconfortantes.

El alga kombu, también conocida como kelp, es una de las más ricas en yodo y de las más antioxidantes y regenerativas. Destaca su contenido en provitamina A y vitaminas del grupo B, así como su riqueza en calcio, magnesio, selenio, hierro, potasio, zinc y sodio. Su contenido en ácido algínico actúa como un depurador natural del organismo, acumulando las toxinas en la pared del colon y eliminándolas de forma natural. El ácido algínico saca la radioactividad del cuerpo y los metales pesados.

El consumo de este alga favorece la absorción de nutrientes en el cuerpo, de ahí que sea fundamental su consumo para personas mayores, convalecientes o para aquellas que necesitan fortalecer su interior. Pero también es muy aconsejable introducirla en la alimentación de los bebés en mínimas cantidades cuando empezamos a darles sólidos. Además, su consumo regular mejora el sistema linfático y previene la hipertensión.

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