¿FRUTO DE LA CASUALIDAD?

Una anécdota cuenta que un pastelero francés, Claude Lorrain (o Claude Gellée), en 1613 preparó un empaste para hacer unos pasteles, pero se dio cuenta de que en la elaboración había olvidado añadir la materia grasa, así que quiso enmendar el fallo estirando la masa, añadiendo la grasa y doblando y volviendo a estirar y doblar para que el reparto de la grasa fuera homogéneo. La sorpresa llegó tras hornear.

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